miércoles, 27 de mayo de 2015

Adelanto Libro Histórico

El Palazzo Albrizzi
Venecia, Italia
11 de Junio, 1806

Del Diario de la Duquesa de Roxburghe
Ante la petición de mi marido, Roxburghe, pongo la pluma en el papel con la esperanza de que este diario pueda deshacer algo de la posterior crueldad que atentará a juntarse a mi nombre. Hay verdades… y también hay mentiras.
Por ejemplo, es verdad que he sobrevivido a cuatro maridos y ahora estoy casada con un quinto, mi amado Roxburghe. También es verdad que cada hombre con el que estuve casada era fabulosamente rico y mayor que el ultimo. Sin embargo, es evidentemente mentira que me casé solo por y para el dinero.
Llamadme romántica, pero nunca podría haberme casado sin amor, ya que eso —y la familia— son los pilares de una vida digna.
Pero a pesar de mis muchos matrimonios, lo más triste en mi vida es que no tengo hijos. Por consiguiente me he dedicado a buscar la felicidad de mi única hermana, la Condesa Dowager de Sinclair, y sus nietos. Tengo tres increíbles sobrinos nietos, dispersos por las colinas y valles de Inglaterra y Escocia, dos de los cuales ahora he visto, con certeza, casados.
Desafortunadamente, el primogénito, el Conde de Sinclair, se ha convertido en un motivo de preocupación. Nunca he estado segura de porqué, pero Sin encuentra el concepto del matrimonio odioso. En una ocasión pensé en él como simplemente obstinado, pero últimamente he comenzado a preguntarme si esconde mucho más detrás de ese aburrido rostro que mantiene puesto al mundo político… ¿Es verdadero aburrimiento, o es un desdén glaciar causado por algún desconocido dolor?
Por desgracia, no es el único en compartir sus ideas y, en un intento por evitar que el mundo golpee su puerta, se está volviendo más y más dispuesto a entablar una conversación en un comportamiento reprobable socialmente. Esta pronta mañana recibí una misiva inquietante de mi hermana, reportando que mi querido sobrino Sin ha sido envuelto en un escándalo de algún tipo.
Mi hermana es una conocida estoica, pero reconozco su suplica de ayuda, por lo que debo apresurarme a Escocia. Ojala pudiésemos encontrar una forma de llegar más rápido, pero el mensaje debe ser asegurado, los carruajes encontrados, baules empacados, y –oh, cintos de detalles.
Me temo que en el mes que nos llevará volver a casa, el daño será echo. Solo puedo esperar que no sea permanente…
Anual Baile de Caza de Lady MacAllister



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