sábado, 28 de febrero de 2015

Adelanto Darkness Before Dawn

Prólogo
AÑO NUEVE DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL
Traducido por Dianna’


Mientras el carruaje andaba por las llanuras desoladas, el asesino deslizó su mirada hacia sus compañeros de viaje. Esposo y esposa. Acompañados por el amor y la dedicación que pronto les costaría todo.
—Es raro que Lord Valentine enviara un escolta por aquí por nuestro viaje de regreso a Denver —dijo la esposa, estudiándolo.
—Los ataques han incrementado últimamente —respondió, su tono tan muerto e indiferente como él.
—Estamos agradecidos por la consideración —añadió el marido—. El Gran Señor de los Vampiros no suele mostrar tal favor.
—Siempre fueron sus favoritos —dijo él, ya hablando de la pareja en tiempo pasado.
La luna estaba alta y clara, su luz azul penetraba por las ventanas. Los caballos estaban viajando a todo galope, sus pezuñas golpeando contra el suelo en un ritmo perfecto.
—El Señor Valentine estuvo satisfecho con las últimas cifras de suministro de sangre —dijo la esposa, con un tic nervioso en su voz, cuando tal vez reconoció que no todo estaba bien.
—Por supuesto —le aseguró, aunque las cantidades y los números eran irrelevantes para él. Se maravilló por su inocencia—. Me gustaría hacerle una pregunta —dijo, mirando directamente al marido—. ¿Su hija tiene alguna idea acerca de su verdadera herencia?
El hombre fue sorprendido. Era lo último que esperaba oír.
—Dawn vive en la ignorancia —dijo—. Y es mi deseo más profundo que se quede así para siempre.
—Una vergüenza —murmuró el asesino.
—¿De qué está hablando? —preguntó la mujer, preocupación grabada en su rostro.
Ella no sabe, se dio cuenta el asesino. Su marido le ha ocultado la verdad. Nunca entenderé a estos humanos.
—No es nada, el amor —dijo el marido, su intento de un tono tranquilizador tan destrozado era cómico.
—Oh, es todo —respondió el asesino.
—El pasado fue enterrado hace mucho tiempo. No hay razón para desenterrarlo.
El asesino los miró y estuvo satisfecho. Esas serían sus últimas palabras en esta tierra.
No se sintió dolor. Sucedió muy rápido. Todo había terminado antes de que incluso pudieran gritar.

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