domingo, 23 de noviembre de 2014

Adelanto Gaming for Keeps

CAPÍTULO 1
CRUSHCRUSHCRUSH(1)

Traducido por Apolineah17

La muerte brilló en los negros ojos del trol mientras se abalanzaba sobre Megara. Ella esquivó el ataque y se deslizó por detrás de la bestia, con la maldita esperanza de que los usuarios de magia tuvieran su atención ahora que estaba fuera del camino.  La maldita cosa era rápida para su tamaño. Tan pronto como pudo, intercambió sus armas, sacando una poderosa cuchilla curvada tan larga como su antebrazo. La magia danzó sobre su superficie, tiñendo el metal en un resplandor azul. Hundió la daga en la espalda del trol y cristales de hielo congelaron el aire a medida que el daño iluminaba la ventana de combate cuerpo a cuerpo en la pantalla.
—¡Mierda! ¡Once mil treinta puntos de daño! Toma eso, maldito horrible. —Penelope quería celebrar, pero el ataque de su personaje no había sido lo suficientemente fuerte para matar al trol. Y ahora, nada más estaba alejando su atención de ella. Sus puntos de vida caían con cada paliza del garrote de la bestia.
En la pantalla, Megara apuñaló al trol de nuevo, pero como un rogue(2), sus ataques más fuertes eran los que utilizaban sus habilidades furtivas. ¿Frente a esa cosa? Podría haberle estado cantando “Suave Gatito”(3) por todo el daño que su daga estaba haciendo. Con un clic en su ratón, cambió de nuevo a “Daga Spicer de Destrucción” para mayores DPS(4).
Lo golpeó con más frecuencia, Pero Pen observó los puntos de vida de Megara descender más y más a medida que el trol balanceaba su garrote hacia su cabeza. 
—Nada bueno. Vamos, chicos, ¿qué están haciendo?
Por desgracia, tenía una idea bastante buena. Aaron estaba jugando como Maksamar, su sanador, esta noche, y él la dejaría morir una y otra vez siempre y cuando el grupo lo dejara salirse con la suya. De alguna manera él pensó que era una buena forma de enseñarle cuán mala idea era hacer pedazos su culo. Refunfuñando firmemente en su lugar, golpeó la tecla que la ayudaría —o eso esperaba— a esquivar el siguiente golpe proveniente del trol. Ella sólo necesitaba sobrevivir la pelea y entonces Aaron no tendría la excusa de “distracción”. Por lo menos Lohonas estaba ayudando. Él había lanzado una curación lenta sobre ella tan pronto como apuñaló por la espalda al trol y había estado dándole una paliza al monstruo con todo lo que tenía desde entonces.
Lohonas le dice al grupo: Oye, cariño, ¿puedes simplemente salir del alcance de su garrote y hacerlo correr en círculos alrededor de nosotros?
Oh, eso sonaba como una idea verdaderamente horrible, una simplemente destinada a atraer más malos. Pero le gustaba tanto la forma en que él llamaba a Megara “cariño” cuando estaban en grupo. Por un segundo, se mordió la uña de su dedo índice derecho —la uña del ratón, la única que alguna vez conoció sus dientes. Tenía que tomar una decisión o seguramente moriría. Finalmente, Pen dejó caer la mano en el teclado, dejó escapar un profundo suspiro y escribió.
Tú le dices al grupo: Claro que sí, guapo.
Ella podría tener el desdén de su sanador, pero Lohonas no la dejaría morir incluso si no pudiera traerla de vuelta desde el borde del abismo por el momento. Él siempre cuidaba su espalda, al igual que ella cuidaba la suya. La gente en el gremio había comenzado a susurrar sobre Meg y Lohonas como una pareja dentro del juego —completado con comentarios sobre una boda cerca de la enorme cascada donde los dragones de mar jugaban— lo cual probablemente era una parte decente de las habladurías del imbécil de Aaron. Estaba bastante segura de que él era quien había iniciado a despotricar sobre el matrimonio entre su gremio.
Como un buen soldadito, Pen movió a Megara fuera del alcance y se echó a correr. Todavía era el objetivo del trol y observó cómo sus puntos de vida lentamente disminuían más y más.
Lohonas le dice al grupo: Buen trabajo, cariño. Maks, ¿puedes sanarla por el amor de Dios? Mi toque aún no ha aparecido, así que soy un poco inútil como algo más que músculo ahora mismo.
Maksamar le dice al grupo: Con ella corriendo alrededor, no puedo conseguir un blanco. Oye, linda, ¿puedes permanecer dentro del alcance?
Pen se enfureció, deseando poder apuñalar a Aaron/Maksamar o por lo menos a su avatar. Linda había sido la palabra de Aaron por elección para describirla cuando estaban juntos. A ella nunca le había gustado mucho, pero la broma realmente había estado sobre ella cuando él había usado linda con caliente y hermosa. Al mismo tiempo. Eran gemelos y sus nombres eran prácticamente intercambiables. Ahora Aaron la llamaba linda sólo para molestarla.
Y funcionó.
Además, la cosa del alcance era una excusa de mierda. Estaba corriendo alrededor de ellos en un círculo tan reducido como podía. Lo que sea. El trol casi estaba muerto. Otra vuelta en círculo y…
—¡Mierda! —Tal como había temido, había atrapado a otra bestia. Una araña de bajo nivel no sería gran cosa excepto… que allí salió un brillante verde alrededor de su nombre en la pantalla. Veneno. Encantador.
Tú le dices al grupo: ¿Puede alguien curar el veneno? Como… ahora, estaría bien.
Tan pronto como el trol parpadeó, ella le dio la vuelta a Megara alrededor y apuñaló a la araña. Se las arregló para dar un par de pasos más cerca del grupo y luego cayó al suelo —el equivalente en el juego de desmayarse y morir.
Lohanas le dice al grupo: ¿Maks?
Maksamar le dice al grupo: ¿Dónde ESTÁ?
Penelope se empujó lejos de su escritorio, la pata de la silla golpeando contra la cadera de Worf. El labrador levantó su enorme cabeza negra y dejó escapar un ruido sordo. No un gruñido, más el sonido de un perrito, ¿qué mierda?
—Oye, tienes suerte de que no fuera una rueda sobre tu cola. No es mi culpa que tomes tu siesta tan cerca. —Después de rascar su peluda cabeza por un par de segundos, volvió a mirar a la pantalla, esperando que su fuerza vital no hubiera descendido mucho de donde había muerto. Los enormes cadáveres corriendo apestaban, sobre todo cuando ella no debería haber muerto en primer lugar.
Parpadeó hacia la pantalla. No estaba muerta.
Su mirada se desvió a la ventana del chat donde su grupo estaba vociferando sobre el botín y quién consiguió qué. Tal vez ella y Aaron se estaban superando la estupidez al final. Eso haría estar en el gremio con él un poco más cómodo. Teniendo en cuenta que él había sido quien la inició en el juego de Héroes de los Dioses Caídos y quien la había invitado a ser miembro de Crimson Blades of Eternity, ella había lidiado con más que su parte justa de aflicción desde que se separaron. Se quedó cerca porque era más fácil que empezar a conocer nuevas personas. Había muchos peores gremios allí. Al diablo, ella lo sabía y todo eso. Una barra de vida completa seguía siendo una barra de vida completa, y no estaba dispuesta a discutir sobre cuán estúpido había estado actuando antes. Se desplazó hacia arriba para ponerse al día con el chat.
LOHONAS TE SANA POR 15,000 PUNTOS.
No Aaron.
Por supuesto que no. Debería haberlo sabido mejor.
Sin embargo, Lohonas siempre la mantenía a salvo. Él era un paladín de Fourth Wall, un gremio diferente con el que Crimson Blades atacaba a veces. Después de la ruptura, había pensado en preguntarle si podía unirse a Wall, pero se sentía estúpido huir de sus problemas. Aun así Aaron no había dejado de ser un problema, y ahora Lohonas venía al rescate de nuevo. Por esa cantidad de puntos, su toque de vida debió haber aparecido en el momento justo. El hechizo básicamente le regresó por completo la salud.
Cada vez que tenía que utilizarlo en ella se sentía culpable —sobre todo si era porque Aaron estaba siendo un imbécil. Sólo podía esperar que Lohonas no fuera eliminado en un ataque con Wall después de salir de aquí o sus amigos se molestarían. Él sólo podía utilizar esa habilidad una vez al día. Ignorando el resto de la charla, escribió un mensaje.
Tú le dices a Lohonas: Hola, guapo, gracias por sanarme. Te debo una. ¿A dónde vas por ahora?
Lohonas te dice: Asuntos secretos. Te lo diría, pero luego tendría que matarte. No te preocupes, puedes tocarme la próxima vez. ;-) Pero, sólo para aclararlo, estoy bastante seguro de que por lo menos me debes dos.
Pen puso los ojos en blanco hacia la pantalla pero no pudo evitar sonreír. Podría haber salido con Aaron en la vida real, pero Lohonas era el chico que adoraba. Divertido, inteligente y siempre dispuesto a ayudar. Lo había conocido en su primera semana jugado y había sido el único en sugerir atacar con su gremio para que pudiera hablar más con él.
Había sido quien sostuvo su mano virtual cuando Aaron la había engañado. Por supuesto, él no sabía qué exactamente la tenía tan molesta, pero la había llevado a cazar a un gigante de hielo, lo que al mismo tiempo la había llevado a lugares en el mundo del juego en los que nunca había estado antes. Infiernos, no había sabido que existían un par de cuevas. Y mientras luchaban contra monstruos, bromeaban como si hubieran sido amigos siempre. Si había una persona en todo el juego que deseaba conocer en la vida real, ese era Lohonas.
Pero… como Aaron demostró con la forma en que trataba a la mayoría de las personas, cualquiera podía ser totalmente diferente en el juego que fuera de él. A ella en verdad, realmente le gustaba Lohonas y le temía a la idea de que el chico detrás del avatar pudiera ser un completo idiota. La relación que tenían en el juego era fantástica y no valía la pena arruinarla con demasiada realidad. En lugar de eso se había aferrado a sus bromas y a su historia.
Incluso ahora, cuando estuvo a punto de morir, no iba a dejarla olvidar esa vez que hizo la zambullida de cisne desde un acantilado. Le quedaban diez jodidos puntos de vida por nadar hasta la orilla. Podía haber vivido. Tal vez. 
Tú le dices a Lohonas: Es bueno saber que mantienes un registro.
Lohonas te dice: Sólo para ti, Meg. La mayoría de las personas no valen en esfuerzo. Además, el que sigas en deuda conmigo significa que tienes que pasar tiempo conmigo de vez en cuando.
Tú le dices a Lohonas: Me alegra saber que a alguien le importa, incluso si es sólo para que puedas tenerme sola en una oscura cueva llena de monstruos. Pero… es una cita. Voy a tratar de conectarme este fin de semana.
Lohonas te dice: Voy a estar un poco ocupado este fin de semana, pero si dices la hora y el lugar, estaré allí. Hasta luego.
Y entonces su nombre desapareció de la pantalla mientras se iba. Suspiró, deseando que a su gremio le importara tanto como a él. En realidad, eso no era justo. Esto era principalmente por Aaron. Iba a necesitar asegurarse de que alguien más fuera el sanador la próxima vez para que esta mierda no volviera a pasar. 
Al menos el trol tenía la Espada de Aceleración por la que había estado suspirando —esa era la razón por la que había accedido a cazar la maldita cosa esta noche. Hizo clic sobre el cuerpo, sólo para encontrar que todo había desaparecido excepto la túnica harapienta del monstruo. Un desplazamiento rápido a través de la pantalla del chat confirmó su sospecha inmediata. Justo después de la división del efectivo… Aaron había tomado la maldita espada. Tuvo que resistir el impulso de golpear su pantalla de veinticuatro pulgadas.
Estúpidos chicos en la vida real haciendo difícil su vida en el juego.
Tú le dices al grupo: Creo que he terminado por esta noche. Quedo en el mismo punto.
Penelope golpeó las teclas para hacer a Megara sentarse y empezar el ciclo que la sacaría del juego. Ni siquiera tuvo la motivación para llegar a un lugar seguro primero. Esta noche, simplemente había terminado. Era tiempo para una ducha, un libro, y…
Lohonas te dice: Oye, cariño. No tengo mucho tiempo, pero quiero preguntarte algo. ¿Te reunirías conmigo en la ciudad, así podemos hablar un segundo?
Por mucho que quería simplemente acurrucarse con la nueva novela steampunk que estaba leyendo, éste era Lohonas. Penelope trasladó a Megara, rompiendo el ciclo del campamento. Era un recorrido a la ciudad sin ningún tipo de realces mágicos, pero por primera vez no se encontró con ningún problema.
Tan pronto como llegó a la zona, el estilizado rostro élfico de Lohonas llenó la pantalla; piel dorada, almendrados ojos verdes y un mechón de cabello pálido verde salvia. Si ignoraba el color de su cabello, casi podía cerrar los ojos e imaginarse el rostro detrás del avatar. Apostaba a que él era guapo. Probablemente rubio o del tipo arenoso, un chico surfista bronceado, pero apostaba a que sus ojos realmente eran verdes y probablemente tenía una capa de pecas —del tipo que iban palideciendo a medida que crecía pero que habían destacado cuando era niño. Infiernos, por lo que sabía, él era un niño. El pensamiento la inquietó, y no en el buen sentido. No. No iba a ir allí. Era un gran tipo y definitivamente un adulto. Otras opciones no necesitaban aplicarse.
Le dices a Lohonas: Hola allí, extraño.
Él se abrió paso hacia un pequeño nicho en el túnel en donde a veces pasaban el rato para charlar y sentarse en el suelo. Un segundo después, una esfera brillante de luz iluminó un pequeño rincón del mundo virtual. Ella tecleó la orden para que Meg se sentara, pero antes de enviarla, un mensaje apareció en la pantalla.
Lohonas te dice: Sé que hablamos de luchas este fin de semana, pero… ¿alguna vez has escuchado hablar de ConDamned?
ConDamned era la gran cosa. No exactamente la E3(5) o la Comic-Con por la enorme multitud, sino una mezcla de juegos, cómics, libros y películas Era el tipo de cosa con la que los chicos geek tenían sueños húmedos. Y era este fin de semana, a menos de una hora en coche.
Tú le dices a Lohonas: Sí, sin embargo no he estado allí en un tiempo.
Lohonas te dice: Bueno, Héroes va a tener una presentación de su nueva expansión y va a haber un concurso. Toman tus personajes, maximizan tus estadísticas, y tú y tu compañero combaten algunos de los nuevos monstruos. El último equipo que quede en pie al final de las batallas gana un viaje todo pagado para dos a la E3.
Y esa era la meca de cualquier jugador —la idea casi la tenía babeando. Ella había oído hablar del concurso, pero Penelope no podía entender como algo de esto tenía que ver con ella. Penelope se había registrado para esa cosa hace unos meses. Si él pensaba…
Lohonas te dice: Antes de que te emociones, no tengo un lugar en el concurso, pero he oído que todavía podrían tener algunas aperturas para los asistentes. No sé si está lo suficientemente cerca para ti, pero…
¿Una convención de jugadores con su persona favorita de Héroes de los Dioses Caídos? ¿Y tal vez jugar para tener la oportunidad de ir a la E3? ¿Dónde demonios se inscribía?
Entonces, de nuevo…
Pen mordió frenéticamente su uña. ¿El mejor resultado posible? Lohonas sería un gran chico; se llevarían bien y desarrollarían una amistad en la vida real. ¿Lo peor? Ella se estremeció. Aaron era la prueba tangible de que no todo el mundo estaba a la altura de lo que pretendía ser en línea. Por no hablar de algunas de las historias horribles que había escuchado de personas quienes les habían dado a las citas en línea una oportunidad. Las probabilidades del escenario del mejor de los casos eran bastante escasas teniendo en cuenta de cuántas maneras el encuentro podría salir mal.
Aun así, ella no había estado en ConDamned en mucho tiempo y sería mucho más divertido que el ataque de los Crimson Blades que tenía planeado para el sábado. Con su mente recorriendo las posibilidades más rápido de lo que un Impala de Winchesters devoraba la carretera, el morderse las uñas se volvió más y más intenso hasta que terminó mordiéndose el dedo. Se echó hacia atrás y vio lo cerca de la carne que había estado llegando. Si seguía mordiéndose las uñas, estaría sangrando pronto. La necesidad de un descanso del estrés del trabajo, Aaron y… todo había alcanzado niveles críticos.
Tú dices a Lohonas: No había planeado ir, no estoy segura de poder. Y… esto va a sonar tonto, pero tengo miedo de conocerte.
Lohonas te dice: No creía que tuvieras le tuvieras miedo a algo. Pensé que eras la chica que tomó un nido de serpientes del desierto por una apuesta. Desnuda, recuerdo.
El calor subió por las mejillas de Pen. No importaba que estuviera hablando de su personaje. En el mundo de los juegos, era ella.
Tú le dices a Lohonas: Sip. Me asustas más que la muerte. Es sólo que no quiero que la amistad que tenemos se vea empañada por la realidad. ¿Eso tiene sentido?
Le tomó un largo tiempo para responder. El tiempo suficiente para que Pen hubiera empezado a escribir una disculpa. Aunque no estaba exactamente segura de lo que suponía que debía disculparse. La amistad era algo bueno, ¿verdad?
Lohonas te dice: Lo entiendo. Me gustaría decir que no tienes nada de qué preocuparte, pero siempre hay una posibilidad. ¿Qué tal esto? Me haces saber si vas a estar allí, y si sucede que nos encontremos, fantástico. Si no, no estaba destinado a ser.
Tú le dices a Lohonas: ¿Te estás poniendo romántico o fatalista? Realmente no puedo saberlo contigo. :P
Lohonas te dice: Ja, ja. Bueno, si decides ir, tengo un buen presentimiento de que si llamas al hotel, todavía puedes conseguir una habitación si dices que estás en la otra convención, alguna cosa bancaria.
Tú le dices a Lohonas: Definitivamente veré que puedo hacer. Y quién sabe. El destino ha hecho que las cosas más extrañas sucedan que el que tú y yo nos encontremos entre sí en una convención, ¿verdad?
Lohonas te dice: Nos encontramos aquí entre millones de personas. Así que sí, cariño, cosas más extrañas han sucedido. Mierda. Mi jefe está llamando. Me tengo que ir. Déjame saber qué decides.
Tú le dices a Lohonas: ¡Lo haré! Y dile a tu jefe que se joda. Es DEMASIADO tarde.
Lohonas te dice: Nah. Me gusta mi vida, gracias. Hablamos pronto.
Tú le dices a Lohonas: ¡Buenas noches!
Y entonces él se fue —desapareció como lo había imaginado allí en primer lugar. Pero ella no lo había hecho, y todo lo que la conversación hizo fue confirmar que él también había pensado en conocerla. Tal vez su actitud romántica/fatalista era la adecuada a tomar. Primero, sin embargo, tenía que hacer algunos arreglos para estar más o menos en el lugar correcto en el momento adecuado para que el destino tome las riendas.
Penelope danzó entre su trabajo el resto de la semana. Una de las chicas estaba buscando horas extra y se ofreció a suplirla el viernes, dejándola completamente libre para un fin de semana de cuatro días de maravillosos juegos. Mientras rebuscaba en su armario, inició sesión con Megara y configuró su estado lejos del teclado: ¡PREPARÁNDOME PARA CONDAMNED!
Había revisado la agenda de la convención y parecía que lo que más necesitaba era ropa cómoda. Algo también bueno, ya que habría tenido que correr e ir de compras de lo contrario. Vaqueros y pantalones para hacer yoga aterrizaron en su maleta en un bulto junto con un montón de playeras, incluyendo una en sistema binario que había encargado poco después de que botara a Aaron. Mientras abandonaba el armario para ir en busca de ropa interior, se tomó un segundo para desplazarse por la pantalla de su chat. Un montón de celosos, gente amargada del gremio junto con un par de “diviértete”. Sólo había un mensaje que se tomó la molestia en responder.
Lohonas te dice: ¿Vas? Bueno, ¿no es simplemente genial? Ahora tengo que ser el chico dando vueltas por allí preguntándole a cada mujer que ve si eres tú.
Tú le dices a Lohonas: ¡No lo harás!
Lohonas te dice: Nah. Hablaba en serio acerca de que el destino siga su curso. No hay presión.
El destino. Sí, claro. Por un segundo, medio que le gustó la idea de él persiguiéndola a través de la multitud de personas. Eso la hacía sentir… deseada. Algo más que conveniente.
Tú le dices a Lohonas: Si importa, estoy esperando que nos encontremos, pero si no, PROMETISTE llevarme al acantilado submarino en la costa Barizanth de nuevo.
Lohonas te dice: Sí, bueno, si me dejas varado todo el fin de semana, podría dejarte morir esta vez.
Tú le dices a Lohonas: ¿En serio? ¿Llevarías a una chica sólo para matarla? Cuán villano de película de terror eres.
Lohonas te dice: Sabes que estoy bromeando. ¿Estás planeando hacer cosplay este fin de semana o no?
La pregunta la detuvo en seco. Por supuesto que haría cosplay, incluso si se saltaba todo el asunto del disfraz. Sus ojos se clavaron en su armario. No se había puesto el disfraz desde ese primer Halloween con Aaron, pero si alguna vez había un momento…
Tú le dices a Lohonas: Tal vez. Voy a llevar un disfraz. No estoy segura de sí lo voy a usar o no.
Lohonas te dice: Ja, ja. Bueno si lo haces y no estamos juntos en ese momento, asegúrate de tomar fotos.
Tú le dices a Lohonas: ¿Cómo voy a enviarte fotos de mí disfrazada? No lo creo, señor.
Lohonas te dice: Tengo algunas de mí disfrazado por aquí en algún lado. Te las mostraré si tú me enseñas las tuyas.
Tú le dices a Lohonas: ¿Alguna vez *no has* coqueteado? Espera. No respondas eso. No quiero saber. Si al final consigo algunas fotografías, supongo que podríamos intercambiar.
Lohonas te dice: En primer lugar, eres una cobarde por retractarte de esa pregunta. En segundo lugar, suena como un plan. Si no te veo, asegúrate de no meterte en ningún problema del que no puedas salir.
Tú le dices a Lohonas: ¿Y si te veo?
Lohonas te dice: Entonces nos meteremos en problemas juntos y será mucho más divertido.
Tú le dices a Lohonas: Ahora ESO suena como un plan. Ten un buen fin de semana de cualquier modo.
Lohonas te dice: Gracias. ¡Tú también!
Era gracioso cómo la conversación con él podría ponerla felizmente mareada y nerviosa al mismo tiempo. Lo había acusado de siempre coquetear, pero ella la única hablando. Jugando a ser tímida con las fotos y todo, y él apenas pareció darle un segundo pensamiento. Si hubiera sido Aaron en el otro extremo de la conversación con una chica, se habría asegurado de que hicieran más que encontrarse en la convención. Lohonas estaba totalmente dispuesto a darle a Pen su espacio —como un verdadero buen tipo, del tipo que podría quedarse cerca y no ir a perseguir al primer par de largas piernas con una falda corta. El tipo de hombre que era tanto un héroe romántico en la vida real como su avatar era un héroe de batalla. Del tipo que vale la pena conocer. Cuanto más pensaba en ello, más quería conocerlo —por lo menos sólo para saludarlo y ver cómo fluían las cosas.
Pero cuando trató de decir eso, consiguió redactar un mensaje a manera de respuesta estando desconectado. Él ya se había quedado en el mismo punto del juego, probablemente durante todo el fin de semana. Maldita sea. Tamborileó sus uñas en el escritorio, debatiendo sus opciones. Entonces, antes de que pudiera cambiar de idea, le envió otro mensaje —uno que él vería la próxima vez que se conectara.
Tú le dices a Lohonas (desconectado): Hazme un favor y búscame este fin de semana. Lo prometo, si escucho a alguien preguntando por Megara, haré un baile Numfar de felicidad hasta que me abordes y me hagas detenerme.
Asintió brevemente, feliz con su decisión y regresó a seguir empacando. Por el momento ignoró el cajón de la ropa interior y se volvió hacia el armario, excavando hasta la parte de atrás. Más allá de su sucia bata de laboratorio, más allá de su disfraz de Uhuru de Star Trek, y sacó su disfraz de elfo del bosque. Había tejido la cadena ella mismo con este increíble hilo plateado. Pero debajo de eso… no había mucho —un top de cuero y una falda corta de cuero estilo falda escocesa.
Sosteniendo la pecha con la mano izquierda, mordisqueó la uña de su dedo índice. No era como si tuviera que usarlo sólo porque lo llevaba con ella. ¿Y quién sabe? Tal vez su floreciente romance/amistad en el juego podría volverse algo verdadero, y entonces tendría este pequeño —muy pequeño— número para presumirlo.
Presumirlo, claro. Más bien ocultarlo en la esquina.
Lanzó el disfraz sobre la cama y en segundos, su espada, sable, daga y botas se unieron a él. De ninguna manera iba a ir a su primera situación potencial de cita desde Aaron como una cobarde. El destino favorecía a los audaces y todo eso. Ante el cajón de su ropa interior, tuvo que recordarse a sí misma este hecho. Dejando caer las seguras y aburridas bragas de color beige nuevamente dentro, sacó la tanga de encaje que había comprado para el Día de San Valentín del año pasado.
No soy tan audaz.
La regresó al cajón a favor de las bragas con personajes como Darth Vader, Hello Kitty y una con un Bat’leth sobre su culo. Dispuso las de Iron Man para la mañana, ya que Lohonas había mencionado a los Avenger en sus conversaciones más de una vez. Y entonces, insegura por su audacia, también escondió un quinto de vodka en su maleta. Esperando que fuera suficiente.
Word entró y le acarició la mano. 
—Hola, chico, ¿estás listo para tu paseo? Mañana tienes una cita con Izzy en la guardería para perros. —Su cola empezó a moverse como un metrónomo fuera de control, y saltó, poniendo sus patas sobre su pecho. Por lo menos no tenía que sentirse culpable por dejarlo. Juraba que algunos días a él le encantaba estar más en la guardería para perros de lo que le gustaba ella.
Penelope mandó el pensamiento al fondo de su mente mientras agarraba su correa y la enganchaba. La casa estaba solitaria la mayor parte del tiempo sin pensar en que su compañía constante no quería estar allí. Además, Worf siempre se lanzaba hacia ella cuando lo recogía. Mientras él se sintiera así, ella nunca estaría realmente sola.
—Incluso si nada pasa este fin de semana con Lohonas, todo irá bien. Tú eres el único hombre que necesito en mi vida, amigo. La mayoría de los otros simplemente no saben cómo tratar a una chica.
Él estaba entusiasmado cuando salieron, y el aire fresco de la noche erizo la piel en sus brazos.
Nunca se preguntaba por qué botó a Aaron, pero de vez en cuando, se preguntaba si sería mejor pasar menos tiempo jugando Héroes y más tiempo afuera en el mundo real. Sin embargo, los chicos de los juegos implicaban mucho menos drama.
En contra de sus pensamientos, sabía cuando regresaban a casa que se me metería a la cama sola sin nadie para alejar el frío.

(1)Canción interpretada por Paramore, banda estadounidense de rock alternativo y pop punk.
(2)Un poco convencional y tortuoso luchador.
(3)En la serie de televisión estadounidense The Big Bang Theory ”Suave Gatito” o “Soft Kitty” es una canción que la madre de Sheldon solía cantarle a él de niño cuando estaba enfermo. En su vida adulta sigue pidiendo que le canten esta canción cada vez que se enferma y a veces suele cantársela a otros que también han enfermado.
(4)Daños por segundo.
(5) Electronic Entertainment Expo.

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