viernes, 5 de septiembre de 2014

Nuevo Adelanto Where Love Finds You (Unspoken #1)

Capítulo 2
Matthew
 Traducido por katiliz94
Mis dedos siempre sabían dónde ir en el piano. Es como si estuviesen conectados a mi corazón cuando mi mente no podía envolverse alrededor de lo que sentía. No soy uno de esos chicos. No me siento en un lugar y proceso mis pensamientos a lo largo de todo el día, analizando cada cosa que entra y sale. No me malinterpretes, analizo la vida a mi alrededor, solo que no mi propia vida. No es una de esas cosas donde simplemente quiero saber. Está bien, ¿a quién estoy engañando? Tal vez no pienso un poco demasiado, pero hay algo sobre el piano que me ayudaba a procesar las ideas de una manera un poco más pacífica.
Así que, me sentaré frente a esas claves y permito a mis dedos decirme lo que no quería saber. En esa húmeda noche de verano, ventanas abiertas, la brisa inspirándome a tocar, me senté en el comedor de nuestro apartamento. En ese pequeño rincón en la ventana, mi piano me esperaba, y cada día fielmente venía y me sentaba durante un rato. Hoy, miré las claves durante unos minutos, entonces cerré los ojos y lo deje venir.
Algunas veces encontraría letras, otras no. Esta noche no podía encontrar palabras, solo sabía que estaba solo y cansado de eso.
—Matt, —dijo Gavin desde la otra habitación—. ¿Qué es lo que pasa con la deprimente canción, tío?
—Está donde yo estoy en este momento. —Mis dedos continuaron al rozar las claves, encontrando su lugar en el piano y mi vida—. Justo donde estoy.
—Bueno, espero que no esté donde vas.
Reí en voz baja e intercambié el ritmo a Lean on Me.
—¿Mejor?
—Quédate ahí. Al menos esta canción tiene un poco de esperanza en algún lugar de por ahí. —Gavin apareció al lado del piano y cantó conmigo.
Terminamos de alborotar alrededor y Gavin se giró hacia el consejero.
—En serio, Matt, de verdad necesitas parar de vivir en tu mente y vivir un poco. Tienes mucho esperándote. Una gran vida, grandes negocios, una preciosa novia que quiere casarse contigo mañana. ¿Qué más podrías pedir?
—Sí. Es solo que todos mis patos no están en una línea nítida. Están dando vueltas en círculos buscando sus plumas.
Me golpeó la espalda y me marché, entonces dijo desde el baño:
—No pienses en la vida más de lo que la vives. Ya estás contento.
—¿Contento? —Entré en el baño mientras Gavin silbaba alguna Cresta alrededor de su boca—. Ahora tienes treinta y uno. Vamos a decir que encuentras una chica mañana, te casas al año siguiente, entonces comienzas a tener niños en dos años, tendrás cuarenta años con niños pequeños, y eso no es contar con algunos buenos momentos solo para ti y la chica.
—Matt. Para de pensar en tanto y solo vive. Estás perdido en este momento porque estás demasiado ocupado para pensar en el mañana.
—Sí. —Me alejé y puse en pie en la entrada, mirando alrededor de la habitación en la que paso los últimos cinco años—. Esta es solo una cama vacía.
Gavin saltó en el fino colchón.
—Oye, dormiré aquí si estás solo.
—Levántate, hombre.
Me lanzó un beso y se hizo un ovillo debajo de las mantas.
—En serio. Siempre encuentras una forma de estar molesto cuando estoy más molesto que tú estando molesto.
—¿No es ese el punto? —La sonrisa de Gavin ilumina la habitación—. Ilumínate, Matt. Solo ilumínate, toma un profundo respiro, y se consciente de todo lo que ocurrirá cuando sea el destino.
—¿Alguna vez te preguntas el “qué pasaría si”?
—No, pero recuerdo la última vez hablaste sobre eso.
—Todo funcionará. Todo funcionará.
—Dices eso incluso cuando todo está cayéndose a pedazos.
—Perspectiva. Es todo perspectiva. —Gavin entró en el pasillo y despareció en la esquina—. Oye, puedes pedir prestadas mis gafas si quieres.
***
Otro amanecer. Otro día para pensar en el siguiente día. Gavin tiene razón, pensé. Necesitaba calmarme y vivir por una vez.
¿Cómo podría estar pensando esto antes de que incluso abriese los ojos?
Mi sol se levanta más tarde que el de muchas personas.
Poseer mis propios negocios hacía la vida más fácil en ese sentido. Programaba todos mis trabajos durante la tardía mañana, tardía tarde, porque soy bastante nocturno como me pongo y me gusta dormir un poco.
A Gavin le gusta decir que vivo dos vidas. Una, como el chico que pinta casa. Y la segunda, el chico que se sienta en su habitación toda la noche y escribe deprimentes canciones que nadie escucha más que él mismo.
Imagino que es verdad. No es que sea intencional o algo. Escribo canciones porque eso me ayuda a procesar por lo que estoy pasando, y, bueno, hay alguna otra persona que quiere escucharlas.
Gavin es un buen amigo, de verdad. Nos conocimos en un baile de bienvenida cuando nuestras citas nos abandonaron e incluso trabajamos juntos en una tienda de café local después del instituto. No tenemos mucho en común, pero eso es lo que es genial en nuestra relación. Somos verdaderos hermanos. Le molesto con mis pensamientos analíticos sobre platos de papel, y él me molesta con sus alegres bombillas que nunca se apagan.
Es el globo en mi vida y yo soy el peso que evita que se vaya volando a las nubes. Y en otras formas él es lo mismo para mí. A veces pensaba que necesitaba encontrar una mujer como Gavin ya que es el único amigo que he mantenido durante tantos años, pero al mismo tiempo, siempre he querido alguien como yo, alguien que me entienda como Gavin nunca hará.
Después de una ducha rápida y un tazón de Raisin Bran, me marché al trabajo.
Durante el camino, pasé de nuevo la tienda de café. A la que nunca entro. La que tomó el lugar de la de Gavin y en la que solía trabajar. Chances. El nuevo propietario lo llamóChances.
Miré el reloj en mi camioneta.
Me puse a un lado de la carretera y revisé el exterior de la tienda. Eh, es una perdida, pero ¿por qué no? Apagué el coche, exhalé y abrí la puerta.
¿Por qué no puedo ser normal?
La tienda de café parecía agradable. Mejor de lo que se veía cuando yo trabajaba ahí. El curso de que el dueño se preocupó por el dinero y solo por el dinero, por eso él hizo todo tan barato como le fue posible.
El dulce olor del café me despertó un poco más mientras entraba. Me encantaba la fotografía y el arte en las paredes. Me recordaba mucho al trabajo de Gavin, solo que no tan único. Gavin fusionaba la realidad con la imaginación. Me detuve frente a una fotografía de una morena con pelo largo. Solo podía ver su espalda, pero me encantaba la forma en que el sol golpeaba contra su pelo y hombros, realzando la belleza de una mujer con tanta simplicidad.
El sonido de cucharas colgando y el olor del café me condujo a la caja registradora.
—¿Puedo ayudarle? —dijo una guapa chica tatuada con una sonrisa.
—Sí, déjame ver. ¿Algo que me recomiendes?
—Todo. —Su sonrisa se amplió—. ¿Le gusta lo frio o caliente? ¿Dulce o algo un poco diferente?
—Oye, ¿por qué no probar algo diferente hoy por una vez?
—Bien, ¿qué tal una sorpresa?
—Suena bien. Podría usar una sorpresa ahora.
—Bien, deme unos minutos.
Pagué por mi bebida misteriosa y deambulé por la tienda de nuevo. Con que extrañeza muchos recuerdos vivían aquí. Se sentía como el ayer.
Me senté y miré el nombre de la tienda, escrito en cursiva en la ventana. Vi el lugar convertido en Chances justo hace un año, pero nunca me interesó. Quería que permaneciese el mismo. El cambio me recordaba al extremo de una carretera, una carretera por la que debería haber viajado hace años.
—Aquí tiene, señor. —La joven golpeó el mostrador y sonrió a la copa de papel que escondía el líquido secreto.
—Gracias. —Cogí la mezcla helada y tomé un sorbo—. Wow. Lo diferente es bueno. Entonces, ¿qué es?
—Es una mezcla Vietnamita. Realmente única. Amarga, dulce, salada todo en uno.
—Sí. Wow. Definitivamente diferente.
Su risa llenó la vacia tienda de café.
—Encantado de conocerte.
Un rápido intercambio de despedidas y unas pocas miradas alrededor de la tienda después, regresé a mi camioneta y pensé que tal vez “la única” realmente no existía. Tal vez no debería haberme prometido con Lydia y avanzado en mi vida. 

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