lunes, 21 de julio de 2014

Adelanto When Fangirls Cry

Capítulo 1
Traducido por AriannysG

Voy a visitar a mi tía enferma Brittany.
Twitter, StarryEyed_4SA

Las luces se apagaron en todo el estadio, seguido por explosiones procedentes de todos los rincones del escenario. Una gran ráfaga de viento silbante jodió a través de la multitud desde los sopladores ocultos de gran potencia, imitando la ola de entusiasmo que se extendía a través de los miles de fanáticos quienes esperaban ansiosamente a que el concierto comenzara. El poderoso frenesí de aire era completamente emocionante, y todo el mundo gritaba.
Sapphire —Saffi —gritó March tan fuerte como todos los demás, su corazón latía locamente mientras la música de fondo comenzaba a sonar. Golpes rápidos y furiosos del tambor estallaron a través de los altavoces, y la multitud en su mayoría-mujeres empezó a saltar arriba y abajo al reconocer la canción.
Uno, dos, tres, cuatro…
Cada miembro de la popular banda de chicos Celsius hizo impresionantes piruetas en el aire mientras aterrizaban en el escenario uno por uno.
—¡Oh. Mi. Dios!
Junto a ella, Brittany sonrió. Ella tenía el cabello largo, mejillas regordetas, y los más increíbles ojos de color marrón oscuro escondidos detrás de unas tontas gafas. Saffi la quería a muerte a pesar de que esta era la primera vez que se encontraba en persona con Brittany, la quería a pesar de que Britany pasó a ser la presidenta Oficial del Club de Fans de Celsius en Florida. El enemigo, en propias palabras de Staffan Aehrenthal.
Pero ella no pensaba de esa manera. Brittany era un miembro fangirl y las fangirls eran unidas entre sí, en las buenas y en las malas, eso significaba tener que mentirle a Staffan en venir al concierto de esta noche.
—¡Te dije que son fantásticos! —alardeó Brittany cuando empezaron a bailar. Ambas tenían dos pies izquierdos, causando que Saffi y Brittany chocaran involuntariamente en varias ocasiones. Era como ver a dos
pinos de bowling intentando golpearse el uno al otro, sin la bola de boliche.
—Sé que son buenos —dijo Saffi entre risas—. Solo, no son tan buenos como Staffan.
Brittany hizo una mueca.
—Staffan Aehrenthal es un chico demasiado malo para mi gusto. Además, es un poco viejo.
Saffi negó.
—No lo es. —Viejo significaba, como, decrépito, y Staffan podría seguir por horas, todo el día, incluso, hacer el amor con ella. Ayer mismo, Saffi, literalmente, tuvo que pedir un descanso. Bueno, realmente no lo quizo decir, sin embargo. Todo lo que quería era un par de minutos para poder respirar porque las cosas que hizo Staffan con su boca y sus manos la hicieron jadear y jadear…
De acuerdo, ahora empezaba a sentirse un poco jadeante, con el solo hecho de pensar que después del concierto de esta noche, ella estaría con Staffan de nuevo.
La primera canción terminó, y las luces se apagaron de nuevo. Todo el mundo gritó una vez más, Brittany y Saffi hicieron todo lo posible para gritar bastante fuerte.
—¡Es su invitado sorpresa! —Saffi tuvo que gritar solo para hacerse oír por encima de los continuos gritos de la multitud.
—¿ALGUNA IDEA DE QUIÉN ES? —Brittany literalmente brincó con cada palabra.
—DEBE SER ALGUIEN MUY POPULAR —gritó Saffi, saltando con cada palabra también. Tenía que saltar, era la única manera de liberar la emoción dentro de ella para que no convulsionara.
—¡ESTOY SEGURA DE ELLO! —agregó. Y lo era. Saffi tomaba su trabajo fangirl muy en serio, y la política de los conciertos era uno de sus temas favoritos. Si el invitado sorpresa había sido menos popular que Celsius, entonces el artista debe haber servido como telonero en su lugar. Pero no, había sido todo lo contrario. Celsius era la estrella esta noche, pero el grupo eligió llevar a cabo el acto de apertura por su invitado.
—¿TAL VEZ MADONNA? —Brinco, Brinco.
—IMPOSIBLE. ESTÁ EN UNA GIRA. —Salto, salto, salto, salto. Brittany era tan seria como Saffi cuando se trataba de su trabajo, y eso significaba seguir los programas de gira de otros artistas populares. Pagaba para mantener un ojo en la competencia.
—Entonces, ¿quién podría…
La música sonó suavemente en el fondo, pero sus notas diferentes eran más que familiar.
La mandíbula de Saffi cayó. También la de Brittany. Ambas se miraron. Y luego…
Salto. Salto. SaltoSaltoSaltoSaltoSaltoSalto…
—¡DIOS MÍO! —Brittany y Saffi chillaron al mismo tiempo—. ¡DIOS MÍO, DIOS MÍO, DIOS MÍO…
Rayos de luz de alta potencia explotaron desde arriba, todas ellas dirigidas al centro del escenario donde, un hombre se encontraba de pie. Él tenía el cabello rubio bastante largo, un rostro de belleza clásica y el más increíble cuerpo, todos los músculos esculpidos con ni siquiera una fracción de grasa.
Saffi sabía que era su amante quien se encontraba en el escenario.
—¡Staffan Aehrenthal en la casa, todo el mundo! —gritó el líder de Celsius.
Saffi murió.
Espera, no murió. Murió y fue al cielo con esas palabras. Realmente lo hizo, aunque fuera solo un segundo. ¡Celsius, su banda favorita, actuar con su estrella de rock favorita Staffan Aehrenthal en un mismo escenario!
Taaaaan muerta.
Staffan lentamente levantó la vista y la multitud enloqueció mientras el zoom de las cámaras se encontraba sobre su rostro, parpadeando esa deliciosa imagen en las pantallas gigantes que rodeaban cada lado del escenario. Sus ojos castaños me jodían, eran tan potentes como siempre lo era, prometiendo las cosas más ilícitas que tendría una fangirl gritando en éxtasis.
Y por lo tanto gritaban... gritaban y gritaban mientras Staffan comenzaba a bailar de la manera que solo él podía hacer.
Aunque la mayoría de la población femenina en el mundo lo conocía como el Dios del Sexo Sueco # 1, las diez mil quinientas nueve niñas que lloraban en el interior del estadio sabían que él era más que eso. Él era Staffan Aehrenthal, la fantástica versión Europea de Justin Timberlake, la estrella de rock más versátil que jamás haya existido.
La garganta de Saffi se secó mientras observaba a Staffan bailar en el escenario, cada movimiento elegante y seductor. Su encantadora voz profunda hipnotizaba, la contraparte masculina de una sirena, si alguna vez hubo una. Su voz atormentaba. Con cada palabra que salía de su boca, atraía a sus oyentes a venir más cerca, inhalar su aroma, estirar el brazo y sentir la dureza imposible de su cuerpo.
—¡CONMUEVES MI MUNDO, STAFFAN! —Saffi gritó las palabras tan alto que se sintió mareada. Pero no le importaba. Viene con el trabajo, por así decirlo.
Y luego…
Los ojos de Staffan de repente estaban en ella.
Podría haber sido imaginaciones suyas. Ella debe haber estado imaginándolo. Pero Saffi sabía que no lo era. Puede haber miles de mujeres en la multitud, muchas de ellas más guapas y sexy que ella, pero era Staffan, y era el hombre que estaba enamorado de ella.
Esos jodidos ojos se reían con ella. Pero también eran amantes de ella, seduciéndola, acariciando su…
Oh, acaba de morir de nuevo.
—GRITEN PARA MÍ. —Staffan invitó a sus fans.
Por supuesto que gritaron. Gritaron y gritaron, chillaron con todo su corazón, y Staffan sonrió, tomando todo adentro
—Ahora, voy a cantar para ustedes.
Saffi y las otros fangirls gritaron de nuevo después de eso. Solo tenían que hacerlo.
Ojos abiertos, labios entreabiertos, y gargantas secas mientras Staffan comenzaba a cantar. A diferencia de la mayoría de sus compañeros, Staffan estaba vestido con elegancia, un polo negro de seda con los primeros botones desabrochados, un cinturón de cuero con una hebilla de oro de Chanel, y el par más increíblemente sexy de pantalones vaqueros color plateado, complementado con unas relucientes botas de color caoba. Todo el conjunto debe haber estado escandalosamente de moda, pero todo lo que hacía era simplemente hacer a Staffan más impresionante.
Cada palabra, cada mirada y cada movimiento susurraban lo mismo. Ámame.
Y así lo hizo la multitud, gritando su nombre una y otra en el momento en que su canción terminó y la oscuridad reclamó el escenario.
Alguien golpeaba el hombro de Saffi por detrás.
Ella se volvió, consciente de que Brittany hacía lo mismo, y tragó saliva al ver a un hombre macizo como buey quien lleva una mirada de desaprobación en su cara.
—Eh-eh-eh —dijo Bob en modo de advertencia, sus dedos sujetando la muñeca de Saffi cuando inmediatamente ella trató de escapar.
—¿Él es tu papá? —susurró Brittany.
—Él es… peor —murmuró Saffi.
Bob frunció el ceño.
—Nos mentiste, Saffi.
¡Quisquilloso pez!
—No tengo idea de lo que estás hablando. —Ella intentó torcer su muñeca lejos—. Solo estoy, umm, voy al baño…
Bob sacudió la cabeza de nuevo.
—No se puede hacer, Saffi. Órdenes del jefe —le dijo.
—¿El jefe? —las confusas palabras le recordaron a Brittany que Saffi técnicamente no estaba sola—. ¡PENSÉ QUE ERAS UNA ESTUDIANTE! —Malas miradas apuntaban en su dirección mientras las otras chicas les siseaban que guardaran silencio
—Lo siento, lo siento —murmuró Saffi, sabiendo que era su culpa. Este era un concierto, y la regla # 1 para cada fangirl era no hacer ruidos que distrajeran cada vez que un artista actuaba en el escenario. Ella tiró de su muñeca, pero los dedos de Bob mantuvieron su inquebrantable agarre lo cual la mantuvo aprisionada.
—Lo siento —le susurró a Brittany—. Me tengo que ir.
El rostro de Bretaña cayó.
—Pero ¿por qué? Nos estábamos divirtiendo tanto…
—Lo siento —repitió como un loro, era una mala amiga por hacerle esto a Brittany—. Solo, me tengo que ir…
—¿De qué jefe está hablando?
Su mente huyó de la verdad, Saffi se oyó a sí misma decir:
—Es un concierto reciente, en realidad ultra secreto y de alto perfil de las cosas. —Ah, maldición. Era su promesa de no volver a mentir.
Bob la miraba, pero Saffi fingió no darse cuenta.
Los ojos de Brittany se abrieron.
—Oh.
Bob lentamente volvió a mirar a la amiga de Saffi. ¿Estas eran niñas de verdad? Ella compró la mentira de Saffi, ¿era jodidamente verdad?
—¿Estás adicionando para un video musical, ¿no es así? ¿Para Staffan Aehrenthal?
Las palabras hicieron que Bob quisiera aplastar su cabeza contra la pared. ¿Cómo diablos hicieron estas chicas para sobrevivir en el mundo real? Saffi era una de las personas más inteligentes que él conocía, pero de alguna manera ella no lo pensó como una persona normal lo haría y parecía que éste era exactamente el mismo.
Saffi asintió con entusiasmo.
—Sí, es eso. Por lo tanto, me quieren totalmente en el vídeo debido a mis habilidades de baile…
Bob apenas logró no rodar los ojos.
Saffi ignoró eso también.
—Y les dije: claro, estaría más que feliz de hacer eso, ¿saben? —Miró a Brittany como disculpándose—. Así que… Tengo que irme. Ya sabes cómo es.
Brittany asintió comprensivamente.
—Por supuesto. Le debemos nuestra lealtad a nuestras estrellas favoritas en primer lugar.
—Exactamente —dijo Saffi, pero ella aún se veía un poco incierta—. ¿Estás segura de que va a estar bien sola…
—No va a estar sola —dijo Bob con voz ronca—. El jefe pensó en ello. —Hizo un gesto con la cabeza a la parte de atrás.
Saffi y Brittany miraron hacia donde él señalaba. Los ojos de Saffi se agrandaron antes de que se comenzara a agitar con entusiasmo.
—¡Alan, hola!
Alan Carson se acercó a las dos chicas, incluso mientras maldecía a Staffan Aehrenthal en su mente. ¿Cómo en el mundo ser niñera de una fangirl era incluido en su descripción de trabajo? Pero entonces, no había tenido las agallas para preguntarle a Staffan. Todavía se sentía culpable por el papel que le jugó en Staffan, el rompimiento de Saffi y la maldita estrella de rock lo sabía. Peor, nunca dudó en aprovechar esa culpa.
Se merece tener a Sapphire como novia, pensó Alan. Saffi era una buena chica y todo, pero siempre sería una niña problemática ya que su mente extremadamente inteligente operaba en un nivel diferente al del resto de ellos.
El hermoso rostro de Alan era todo sonrisas cuando llegó el trío. Saludó amablemente a Saffi, luego centró toda su atención en la chica a su lado.
—Hola —dijo, cayendo fácilmente en el papel de un chico que puede o no puede tener interés en la chica que le hablaba. Tenía este papel en la palma de la mano, necesitando ejercerlo durante años como un armario gay.
Los ojos de Brittany se abrieron.
—¿E-Eres uno de los bailarines de respaldo permanentes para Staffan Aehrenthal?
—Sí —dijo—. Espero poder ser un reemplazo apropiado, ¿así Saffi puede irse? Staffan me envió aquí para que te hiciera compañía.
Brittany miró a Saffi, impresionada.
—Guau, Saffi. ¡No sabía que eras tan buena bailarina!
Alan no podía creerlo. ¿Saffi usó esa mentira otra vez?
Saffi hizo lo posible por no ponerse roja. Manteniendo cuidadosamente los ojos apartados de su amiga, dijo:
—Err... sí. Entonces... ¿vas a estar bien con él?
Brittany miró a Alan con timidez.
Alan le guiñó un ojo.
—Nos vamos a divertir, ¿no crees, cariño?
Los ojos de Brittany estaban aturdidos.
—Lo haremos.
Cuando ella y Bob se encontraban cerca de la salida, le preguntó:
—¿Crees que debo decirle a Brittany que Alan batea para el mismo equipo?
—Lo que creo es que tienes un problema mayor por el cual preocuparte, y eso es asegurando que Staffan no te va a despellejar viva por este último recurso publicitario.
Saffi se encogió de hombros.
—¿No puedes ser más optimista?
—Puedo hacer optimistas.
Ella comenzó a sonreír.
—Staffan no te va a gritar en público —le dijo en tono afable—. Él solo va a estar furioso contigo en privado.
La sonrisa de Saffi desapareció. Era en momentos como este que en cierto modo pensaba que era mejor ser solo una de las fangirls de Staffan Aehrenthal.
****
La multitud comenzó como una docena de personas merodeando fuera de la sala de conciertos, pero mientras pasaba el tiempo, más personas llegaban y luego se convirtió en una especie de explosión silenciosa con multitudes de embobadas mujeres de todas las edades sin poder hablar quienes convergen en un solo lugar.
Fue suficiente para que Charles Baker, director de la sede de seguridad, pidiera refuerzos. Si esto se convierte en una estampida, pensó Charles, esos tres son definitivamente culpables.
Él podía entender por qué Staffan Aehrenthal se encontraba aquí, siendo el invitado especial VIP actuando para la gira de Celsius. Pero ¿qué pasa con los otros dos mininos jodedores o como sea que las mujeres los llaman? ¿Por qué diablos estaban ellos aquí y tratando de convertir lo que debería haber sido un pacífica concierto de seguridad en un desastre potencial?
Tres multimillonarios que eran condenadamente atractivos por su propio bien, ¡todo en su lugar! Si Charles había nacido de una mujer, supuso que habría sido sin palabras con auténtico asombro, también. Uno de los tres hombres se rieron, y el surgimiento de la emoción de la muchedumbre era palpable.
—Pónganse en posición —le espetó Charles a sus hombres.
Otro habló en voz baja, y luego los tres se dieron la vuelta.
Charles se volvió también, esperando que fuera lo que fuera, sería algo que tendría a los tres multimillonarios de su territorio lo más rápido y seguro posible. Las mujeres a su alrededor liberaban todo tipo de vibraciones hambrientas, como los tiburones rodeando a su presa.
En ese momento, no envidió a ninguno de los tres hombres en absoluto.
Estas mujeres podrían apartarlos del cambio.
Saffi se detuvo abruptamente en el momento en que vio al trío de Pussketeers esperando fuera, recostados contra una limusina que se encontraba estacionada justo en frente de la entrada principal del estadio.
El hombre que reía en voz alta era Constantijin Kastein, el magnate# 1 de los medios Playboy y de los Países Bajos, cabello de color dorado y cobrizo relucía bajo la luz de la luna. El hombre de pie junto a él habló, y levantó la vista, sus ojos plateados brillaron con deliberada diversión mientras miraba a Saffi.
En ese momento, Saffi definitivamente podía entender por qué Yanna Everleigh, prometida de Constantijin, y otras millones de mujeres estaban tan enamoradas de él.
El hombre que habló con Constantijin era con quien ella se encontró hace poco. Pero por supuesto que Saffi conocía a Rathe Wellesley, y no era sólo por el hecho de que era amigo de Staffan. Alto, con cabello castaño y penetrantes ojos azules, Rathe decía que era el epítome del Duque de Hierro, quien era su tatara-tatara-tatara-algo-abuelo. También lo era de Inglaterra # 1 Heartthrob, un título que la frialdad analítica de Rathe siempre despreció.
Rathe levantó una ceja, pero sus ojos azules estaban sonriendo, como si supiera algo que ella no.
Si no estuvo nerviosa antes, Saffi se encontraba ahora más que nerviosa. Tomó varias profunda respiraciones antes de permitirse a sí misma encontrarse con la mirada del último Pussketeer.
Staffan Aehrenthal se encontraba apoyado en la puerta del copiloto de la limusina. Estaba recién duchado y llevaba un suéter de manga larga de algodón a rayas, pantalones y elegantes mocasines. Poco a poco, levantó la cabeza para mirarla.
Saffi rizó su largo cabello oscuro para la ocasión, y combinó el sexy-salvaje peinado con rímel oscuro en sus ojos. Llevaba una camisa cortada que expondría su sujetador negro si levantara la mano incluso un centímetro por encima de su cintura y pantalones de mezclilla tan cortos que hicieron que Staffan apretara los dientes mientras su polla reaccionaba de inmediato en respuesta a la vista ante él, un hinchado crecimiento debajo de sus pantalones.
Ah carajo, sólo Saffi lo hace ponerse caliente con furia y excitación al mismo tiempo.
La mente de Saffise puso en blanco cuando se dio cuenta de que tres Pussketeers la miraban.
Oh, Dios mío, ¿cómo iba a resistir esto?
Staffan maldijo, sorprendiendo a sus amigos. Pero vio a dónde iba la mano de Saffi y sabía exactamente lo que planeaba.
—Saffi—gruñó—. No te atrevas a…
Ella tomó su iPhone, pulsó el acceso directo para la cámara, y tomó una foto instantánea de ellos. Luego abrió rápidamente la foto usando una aplicación de medios de comunicación social, la cual estaba vinculada a todas sus cuentas. Pinterest, Tumblr, Instagram, Twitter y Facebook, lo que le hace que le sea fácil explotar el mensaje a el universo entero con un solo clic.
Dios mío. ¡StaffanAehrenthal con los otros dos Pussketeers en la casa! #definitivamenteafortunada
Saffi pulsa el botón de ENVIAR.
—…Publicar una foto.
Un chasquido confirmó que su mensaje cargó correctamente en las distintas cuentas de medios sociales, las dirigía como StarryEyed4SA, pocos segundos antes de que alguien rápidamente recuperara el iPhone de su mano. Saffi levantó la vista y se encontró encerrada en un círculo de multimillonarios.
Dos sonreían, uno tenía el ceño fruncido.
—Saffi. —La voz de Staffan discretamente amenazante.
Saffi se encogió de hombros.
—No pude evitarlo. Lo siento. El mundo necesitaba ver…
—… Nada más que otra foto maldita de cualquiera de nosotros. —Staffan gruñó la última palabra, con los ojos jodidamente en llamas.
—Lo siento —murmuró, bajando la mirada. Oyó a Staffan suspirar obre su cabeza, pero nadie más habló. Después de un momento, Saffi era incapaz de soportar más el silencio. Se aclaró la garganta—. Umm... ¿Cuál es... el plan?
Staffan asintió.
Constantijin sonrió.
Rathe suspiró antes de quitarse la chaqueta de raya diplomática.
—Aquí tienes, Saffi. —Su voz era clara y dulce, muy duque, como lo dijo Saffi para sí mima. No es que, pensó, conocía a ningún otro duque Aparte de Rathe.
Buscando inquisitivamente a Staffan y conseguir su gesto de aprobación, cautelosamente tomó el blazer de Rathe y se lo puso. Supuso que Staffan no quería que nadie viera su barriga desnuda, lo cual no era muy sexy en absoluto. Pero,Saffi no tenía elección. Le prometió a Brittany que vestirían como gemelas, y por desgracia Brittany optó por recortar su camisa de Soy Una Fan de Celsius a lo Britney Spears durante su adolescencia.
—Lo siento, Saffi, perdí la apuesta.
Fue la única advertencia que tuvo antes de que Rathe se inclinara y cargara a Saffi sobre su ancho hombro.
—¡Aah!
El foco de la cámara brilló en medio de cientos de sonidos de chasquidos mientras Rathe comenzaba a caminar hacia la limusina, flanqueado por Constantijin y Staffan a cada lado. Él dijo como disculpándose bajo sus respiraciones:
—Constantijinhizo trampa. En realidad debería ser él quien haga esto.
Constantijin replicó:
—No hice trampa, Su Majestad. Acabas de chupar en el póker. Siempre lo hiciste.
Haciendo caso omiso de eso, Rathe le dijo a Saffi:
—Ustedes sólo deben admitir su relación.
—Todavía no —protestó Saffi—.Las otras fangirls serían destrozadas.
—Saffi, querida —murmuró el duque mientras se inclinaba para entrar en su limusina—. ¿No puedes ver que Staffan ya ha destrozado el corazón de todas las mujeres desde que te conoció?
Sorprendida, miró a Rathe. Luego miró por encima de su hombro y vio a Staffan observándola. Sus ojos ardían con un deseo que era sólo para ella, y más allá de él estaban sus fans, desamor escrito en sus rostros. Érase una vez, Staffan Aehrenthal no era sólo el Dios del Sexo Sueco # 1. También era el señor folla fantástico, una estrella de rock que era famoso por hacerlo con una fangirl diferente, groupie, o prácticamente cualquier chica caliente que le gustaba después de cada concierto. Había rumores de que él podría satisfacer hasta varias mujeres, todo al mismo tiempo, y Saffi sabía por experiencia dolorosa que era cierto.
Que fue cierto.
Staffan fue el último en entrar en la limusina, y en cuanto la puerta se cerró, gruñó:
—Ven aquí. —Era un poco rudo en su necesidad de conseguir a Saffi, y en el momento en que él la tenía en su regazo, tomó un puñado de su hermoso cabello sedoso y echó la cabeza hacia atrás para besarla.
Los brazos de Saffi fueron alrededor de su cuello y lo besó de nuevo con la misma avidez. Nunca habría un día en que ella se cansara de esto, Saffi estaba segura, ni siquiera cuando estuvo en los ochenta y no podía gritar su nombre cada vez que su canción sonaba en la radio.
Cuando Staffan levantó la cabeza, ella le sonrió como si estuviera soñando.
Él le devolvió la sonrisa.
—Así que, mi muñeca, ¿otra mentira?
Pez demoníaco.
—Err…
—¿La tía enferma de Brittany está agonizando deseando ver a Celsius y usar una camisa que podría ser usada como ropa interior? —De repente se veía como si quisiera estrangularla—. ¿Malditamente olvidaste que una de tus amadas fangirls casi logró lanzar ácido en tu cara? ¿Jodidamente olvidaste que la última vezque llevaste a cabo una mini convención de fans, los malditos fans de Celsius continuaron el ataque como perros rabiosos y casi te golpearon? ¿MALDITAMENTE olvidaste alguna de esas cosas?
Su por lo general ágil mente no encontró una respuesta que tranquilizara el temperamento de Staffan.
—Umm, ¿jodidamente no lo hice? —Ella susurró las palabras, con la esperanza de hacer que Staffan sonriera.
Un músculo comenzó a marcarse cerca de la mandíbula fuertemente apretada de Staffan.
Constantijin y Rathe tosían.
Ella dijo con voz débil:
—Genial-oh mi dios-no—lo-puedo-creer-mentí-Lo siento?
Esta vez, los dos que iban atrás no fueron capaces de aguantar la risa. Staffan observó con mirada asesina, pero antes de que pudiera hablar, la limusina redujo la velocidad.
—Buenas noches, Saffi—dijo Rathe justo en el momento en que su chofer abrió la puerta.
Constantijin murmuró algo entre risas pero Saffi no puedo oír porque Staffan ya la había sacado de la limusina.
—¿Q-¿por qué nos salimos? —Saffi hizo todo lo posible por recuperar el aliento y ponerse al día con Staffan.
—Tengo mi auto estacionado en la otra cuadra.
—Oh. Así que no vamos a salir con ellos para cen… ¡aah!
Staffan de repente tiró de ella hacia un callejón oscuro, arrastrándola más en las sombras. Luego ella estaba frente a la pared de ladrillo, Staffan detrás de ella, su aliento caliente abanicando su oído.
—¿Un maldito concierto de Celsius, Saffi?  —gruñó.
Ella se estremeció, cargada más de deseo que miedo.
—¿Me mentiste para ir a su concierto?
Ella se sonrojó.
—Lo siento…
—¿Crees que están más caliente ahora?
—¡No!
Las manos de Staffan se deslizaron bajo la minúscula camisa, ahuecando sus pechos mientras Saffi gemía. Lamiendo su oído para hacer que Saffi gimiera, Staffan ronroneó.
—¿Quieres hacer realidad tus sueños de ser su groupie?
—No. —Sollozó la palabra, todo su cuerpo tenso mientras Staffan empujaba el sujetador fuera del camino con una mano mientras que con la otra entraba en sus pantalones cortos, más allá de sus bragas, y justo dentro de ella, sus dedos deslizándose en su sexo ya palpitante.
—Jodidamente no puedo creerte.
—¡Lo prometo! —Saffi no pudo evitar empujar su sexo contra sus dedos, deseando más de su toque. Sus pechos se agitaban, y Staffan los apretaba con fuerza en respuesta.
Dio un paso hacia Saffi, presionándola completamente contra la pared. Sacó sus dedos y ella movió la cabeza en señal de protesta.
—Haz que te crea, Saffi. Dime lo que quieres. Todo, tus deseos secretos, tus fantasías. Dime cuánto me quieres.
Ella trató de volver la cabeza, pero él no la dejó. Sollozando, ella susurró:
—Te quiero. —Trató de agarrar su mano, pero en su lugar Staffan capturó sus manos y las bloqueó detrás de su espalda. Saffi gimió.
—Staffan, ¡por favor!
—Dime —dijo entre dientes.
Podía oírlo liberarse, y sólo el sonido de la misma era suficiente para tener su sollozo:
—¡Te quiero! ¡Quiero tu polla dentro de mí! ¡Quiero que me folles duro ahora! Te amo jodidamente…
Todo sucedió muy rápido, Staffan empujando sus pantalones cortos abajo, rasgando sus bragas, y luego estaba dentro de ella.
Ella comenzó a gemir, pero la mano de Staffan le tapó la boca.
—Alguien viene. —Staffan siseó las palabras en advertencia incluso mientras salía y luego conducía su polla palpitante de nuevo en su interior.
Las pisadas se hicieron audibles, y su cuerpo se puso rígido.
Staffan empujó con más fuerza.
Saffi gimió en su mano, temblando con cada embestida. A poca distancia, un grupo de adolescentes se detuvieron en el círculo de luz bajo una farola.
—¿Alguien quiere uno? —Uno de los chicos tendió una caja de cigarrillos.
A medida que el chico pasaba la caja a sus amigos, Staffan pellizcó el pezón de Saffi, ejerciendo suficiente presión para hacer que Saffi soltara un grito sin sentido. Anticipando su respuesta, Staffan ya había vuelto su cabeza para que lo mirara, y cogió el grito con un beso.
Staffan. Ella quería gemir su nombre en voz alta, quería que Staffan escuchara lo mucho que lo necesitaba, cuánto lo quería y lo amaba.
Staffan levantó la cabeza. Soltó su pecho, con las manos a la deriva hacia abajo antes de que sus dedos se apretaran alrededor de sus caderas.
—¿Encendedor? —preguntó una chica.
Staffan levantó repentinamente las caderas de Saffi, lo que la hizo sentir como si estuviera flotando...
Aaah. El empuje de Staffan condujo profundamente en Saffi en esta nueva posición. Mientras Staffan bombeaba dentro de ella con más fuerza y más rapidez sin hacer un maldito sonido, Saffi arañaba la pared sin poder hacer nada por evitarlo, sintiendo que todo su mundo colgaba en la balanza de la polla de Staffan.
Oh Dios, él la estaba matando con tanto placer.
A pocos metros de distancia, los adolescentes bromeaban, todavía de pie allí, un desconocimiento audiencia a Staffan de tomar por completo el cuerpo de Saffi. Dentro, fuera, castigándola incluso dulcemente con su empujes incesantes…
—¿Cómo te sientes —Staffan susurró casi en su oído, haciéndole sentir escalofríos a Saffi—, en cuanto a venirte mientras estás al alcance del oído de ellos?
Ella sacudió la cabeza con desesperación a pesar de que su cuerpo temblaba de emoción ante el pensamiento.
Su risa sofocada sólo aumentaba el deseo de ella.
—No mientas, nena. Quiero darte todo que quieras. —Sacó su polla, retirándola por completo, dejando a Saffi con un dolor tan mal que empezó a llorar, las lágrimas corrían silenciosamente por sus mejillas.
Necesitaba su polla.
Y él lo sabía.
—Dime qué quieres. —Sus palabras jugaron por encima de su cuerpo, haciendo que sus pechos latieran, su vientre se acalambrara, y su sexo temblar.
—Dime, Saffi.
Sus palabras salieron en un susurro ahogado.
—Hazme venir. Haz que me escuchan… —Staffan tomó su grito silencioso mientras empujaba su polla dentro de ella, su polla embistiendo en ella una y otra vez. No había tregua, no hay oportunidad de respirar. Lo único que podía hacer era sentir, dejar que Staffan absorbiera sus gemidos y jadeos porque ella simplemente no podía pensar más.
Más duro, más duro, sus embestidas martillaban en ella hasta que temblaba tanto que se encontraba sin fuerzas contra la pared.
¡Aaaah!
Las uñas de Saffi rasparon los ladrillos mientras los dedos de Staffan encontraron su clítoris, tirando de él con tanta fuerza que no había manera de que no cayera en un abismo sensual. Su orgasmo fue catastrófico, tan deslumbrantemente hermoso que dejó a Saffi aturdida y boca abierta.
Staffan... Staffan... Staffan...
Era todo en lo que podía pensar.
Detrás de ella, Staffan se tensó, y luego mordía su hombro, bombeando su polla en su interior, un torrente furioso de leche caliente que quería probar, ya que era de él.
Los adolescentes se fueron.
Se quedaron allí, respirando ásperamente.
Staffan le dio la vuelta. Se encontraron cara a cara, ella con su espalda apoyada contra la pared mientras elevaba sus piernas desnudas y los bloqueaba alrededor de su cintura, su polla deslizándose en ella mientras sus cuerpos se ponían en contacto una vez más.
Su cabeza cayó contra la pared en la penetración, y ella cerró los ojos porque la sensación era simplemente demasiado.
La cabeza de Staffan bajada, y chupaba su pezón sin prisa, con dulzura.
Sus manos encontraron su cabello, deleitándose con su suavidad.
—Staffan—susurró.
Levantó la cabeza.
—Lo sé, cariño. —Sus jodidos ojos quemaban tan radiantemente que hizo que Saffi contuviera el aliento.
Staffan ahuecó su pecho posesivamente.
—Mío, Saffi, todo mío. —Él empujó con fuerza contra ella, y su semi-dura polla empujó en ella profundamente, poseyéndola también—. Al igual que soy todo tuyo.
Sus palabras se quedaron con Saffi durante toda la noche mientras ella y Staffan fueron a casa para su apartamento, donde habían pasado los dos últimos fines de semana.
Staffan se movió junto a Saffi, tirando de ella hacia él posesivamente. Ella, obediente, se movió más cerca, amando el peso de su pierna sobre la de ella, su polla se acurrucó contra su trasero.
—¿Qué estás pensando? —murmuró adormilado.
—Nada —susurró ella, moviendo la cabeza para que él pudiera deslizar su brazo debajo. Ella se recostó contra la almohada de sus brazos, y se sentía como si estuviera en casa.
—Con suerte, no otra mentira. —Medio bromeó Staffan.
Ella asintió.
Él suspiró mientras sus labios se apretaron contra la cima de su cabeza.
—¿Por qué no te creo?
Saffi cerró los ojos.
—No tengo ni idea.
Sintió a Staffan sonreir detrás de ella.
—Otra mentira —le dijo—. ¿Cuándo se van a acabar, nena?
Su estómago contraído, la respuesta a su pregunta algo que la misma Saffi no quería afrontar.
Nunca.
Mientras la respiración de Staffan se tranquilizaba, su teléfono sonó. Asegurándose de que sólo su mano se moviera de manera de no molestar a Staffan en su sueño, Saffi comprobó su teléfono.
Era Steel.
Tenemos que hablar.
Su teléfono sonó de nuevo.
Era Jeremy.
Tenemos que hablar.
Borró sus mensajes.
Sólo otro día, pensó para sí misma. Sólo otro día para hacer que Staffan la ame más.

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