jueves, 30 de enero de 2014

Adelanto Witch Mark (Burn Mark #2)

Capítulo 1
 
Traducido por katiliz94
Los dos corredores en el tejado eran a penas visibles en la luz del amanecer. El cielo era bajo y gris, excepto por un sonrojo de primavera en el horizonte. Si alguien había estado fuera en la calle, las figuras a lo alto habrían sido más pequeñas que las sombras, moviéndose rápidamente pero desiguales mientras bordeaban los obstáculos y ascendían y descendían pendientes.
La ciudad nunca estaba completamente callada. Pero en un domingo por la mañana, el zumbido y el rechinar de eso era un distante canturreo. Arriba de la azotea, el chico y la chica corriendo eran conscientes solo de sus propios jadeos, las pisadas de sus pies en la pizarra, ladrillo y piedra.
Incluso había sido una carrera, pero ahora el chico estaba adelantándose. Lo alto del edificio terminaba en una pared de parapeto y había una distancia de al menos dos metros entre él y el tejado del vecino. El chico se detuvo a dos pasos del parapeto. Mientras dudaba, su compañera le adelanto. 
—Atrápame si puedes, —grito ella mientras se precipitaba, apenas frenando cuando alcanzo la pared y la vertiginosa caída. Extendió el brazo derecho y una pequeña piedra marrón voló a través del aire y cayo con un estruendo en el tejado a dos aguas del otro lado.
La chica voló tras él. Era un salto medio alargado, de medio planeo, y de movimiento más lento que un salto normal. Pero un salto normal no cubriría esa distancia. La chica aterrizo con un golpe, inclinándose hacia adelante, con las palmas chocando con fuerza contra las tejas, los pies se interpusieron contra el canelón de piedra. Le llevo un segundo o más conseguir equilibrarse, después se apresuró a levantarse y echar un vistazo al pico y entrar más allá del suplicio tejado. Unos pocos momentos después el chico se unió a ella.
—Gane, —dijo ella, sin respiración y triunfante—. Lo sabía.
—Estaba siendo educado. Las damas primero.
—Estas tan lleno de mierda. —Rio ella—. “Además, no soy una dama.”
 
 
 
Lucas y Glory estaban en el entrenamiento. Tenían la habilidad de salto del cielo porque eran tipos de brujas, y el permiso para hacerlo así porque eran parte de un ejercicio aprobado por el gobierno. Ambos llevaban un uniforme azul con la W en la espalda de WICA —la oficina de Inteligencia de Tipos de Bruja y de Covert Affairs— lo vestían cuando realizaban los trabajos de brujos en público.
A todos los brujos les era requerido el estar registrado, a pesar del trabajo de brujería legal que había sido despenalizado en Gran Bretaña en el año 1753. Aquellos que eligen no ser practicantes eran refrenados con esposas que bloqueaban sus poderes. Aquellos que continuaban la práctica buscaban empleo en el sector público. Brujos de todo tipo eran monitorizados por la Inquisición. La Inquisición todavía quemaba a los brujos convictos por los más serios crímenes y continuaba a la caza de aquellos que aperaban fuera de la ley.
La Carrera termino y Glory y Lucas se apoyaron contra un conducto de chimenea, recuperando aliento. Sus chaquetas tenían capuchas para proteger sus rostros de ser vistos. Glory hizo retroceder la suya, y sacudió su dorado pelo blanquecino, el cual se había enredado con los aros de sus pendientes. Lucas mantuvo la suya puesta un poco abajo. Su oscuro pelo colgaba sin entusiasmo en su frente. Su rostro, naturalmente pálido, estaba sonrojado. Habían corrido arduamente.  
Londres se extendía entorno a ellos, manchado y lúgubre en la fina luz. Glory fijo la mirada en el horizonte.
—Podría hacer esto para siempre, —murmuró ella—. Una y otra vez, más y más alto… hay veces en las que no quiero volver a bajar.
Hoy era la primera vez que habían saltado al cielo sin supervisión. No era, sin embargo, la primera vez que Glory había superado a Lucas en el ejercicio.
Las habilidades innaturales de los Tipos de Brujas, su Séptimo Sentido, o fae, como solía ser conocido, variaban en fuerza. La fae de Lucas y Glory estaba al nivel más alto: Tipo E, como se registraba en los archivos de la Inquisición. Solo alrededor de una persona de cien se convertía en un Tipo de Bruja, y la mayoría de aquellos estaban en los veinte cuando ocurrió. Lucas y Glory todavía tenían solo quince años.
Glory vio la fae en su cumpleaños. Su abuela, Cora Starling, había sido una media de las infames Gemelas Starling, las hermosas hermanas-brujas rubias cuyo equipamiento, el Aquelarre Wednesday, había dominado el East End durante los sesenta y setenta. En el submundo criminal, las gemelas eran recordadas como celebridades y heroínas. La respetable sociedad las veía como peligrosas criminales.
La familia de Lucas era tan respetable como lo consiguieron. El provenía de una larga línea de cazadores de brujas y su padre, Ashton Stearne, había sido el Jefe Prosecutor de la Inquisición. La fae simplemente era rara; solía ser hereditaria. Para Lucas ser un brujo debería haber sido imposible. Se había unido a WICA en un aturdido de desesperación, porque no sabía que más podía hacer.
Fue entonces cuando Lucas estuvo en una tarea encubierta en el aquelarre del mundo que había conocido a Glory, y los dos se habían expuesto a un complot por los corruptos inquisidores para tender una trampa a Jack Rawdon, el director de WICA, para el terrorismo de brujas. Aproximadamente tres meses en el fiasco, la Inquisición estaba apresurándose para lidiar con la lluvia radiactiva.
Solo un puñado de miembros de la familia y oficiales del estado sabían que Lucas y Glory eran Tipos de Brujas. En el mundo de la inteligencia, eran bienes valiosos, ya que la mayoría de personas asumirían que eran demasiado jóvenes para ser brujos. Sin embargo su estatus en WICA era incierto. Nadie parecía muy seguro de que hacer con ellos. La mayoría de sus horarios estaba llenos con lecciones normales y con prácticas de trabajos de brujas que ya sabían cómo hacer. Ocasionalmente habían atendido a seminarios en temas tales como la Ciencia Aplicado al Comportamiento, y Teoría de la Fae y del Crimen de Brujas. Pero habían pasado solo una tarde en entrenamientos de armas de fuego, y alrededor de dos semanas en Análisis de Datos. Estaba comenzando a verse como si fuesen a pasar los siguientes años atrapados detrás de un escritorio.
La noche antes de la sesión de salto en el cielo, Lucas tuvo una antigua pesadilla de niñez sobre volar, en la cual hacia espirales sin poder hacer nada para evitarlo lejos de la tierra y de todos los que conocía.
Lucas solo había visto una vez a unos saltadores de aire en acción, cuando estaba aún en el colegio, todavía viviendo su antigua vida, todavía seguro de su destino como treceava generación de inquisidores, detectando y sancionando crímenes de brujas. Saltar al aire no era solo raro; era arriesgado. En los antiguos días de persecución, una bruja solo lo usaría como un medio de escape como último recurso. Incluso Glory, criada en un aquelarre, no lo había intentado. La opción de exponerse era demasiado buena. Y cuando le pregunto en que estaba envuelta, todo lo que ella dijo fue “funciona como una especie de magnetismo.” Lucas sospechaba que en realidad no lo sabía.
El HQ de las WICA era un almacén en la zona portuaria de Londres. La inducción del salto al aire, sin embargo, tomaba lugar en un campo de aviación en Surrey que había sido convertido en un servicio de entrenamiento. Su instructora, la Agente Austin, una pequeña y más que rechoncha mujer que parecía completamente inapropiada para saltar al espacio, comenzó a proceder en la oficina de la torre de control.
—Ahora, —dijo bruscamente—, saltar al aire a un lado, ¿cuál pensáis que es el acto más impresionante de función de bruja?
—Um… ¿elevar el viento? —ofreció Lucas.
—Trabajar con los niños, —dijo Glory.
La Agente Austin asintió.
—Buenas respuestas. La mayoría de personas estarían de acuerdo en que producir una tormenta, o usar una muñeca para controlar a otro ser viviente, son hazañas extraordinarias. En comparación, el simple movimiento de un pequeño objeto por fuerza de la fae no parece tan impresionante. Sin embargo, es algo que muy pocos brujos pueden hacer.
Situó un penique y piedrecita en la mesa frente a ellos, y sonrió a Lucas. 
—Intenta mover el centavo con la fae. —Golpeo el metal—. No te preocupes; primero puedes tocarla.
El Séptimo Sentido era un poder metálico, pero era canalizado a través de personas u objetos. Las sustancias físicas eran la clave. Las Funciones de Bruja con frecuencia eran literalmente un hecho de sangre, sudor y lágrimas.
Así que Lucas escupió sobre su palma antes de coger el centavo. Uso la mano derecha para rodarla a la izquierda en un buen movimiento de las agujas del reloj; creando un ritmo, formando un vínculo. A medida que su mente se centraba en la tarea, pudo sentir el Beso del Mal, la pequeña mancha de tinta que era la marca de una bruja, comenzó a arder en su omoplato. Su pulso se aceleró, y una segunda palpitación —el oscuro y ardiente pulso de la fae— hizo eco en su cabeza. El Séptimo Sentido estaba llegando, desenrollándose desde la más profunda y más secreta parte de él.
Situó la moneda en el centro de la mesa. Frunció el ceño con concentración, extendió la mano derecha y la atrajo. Ven, dijo en su mente.
Nada ocurrió.
Frunció el ceño con más fuerza, reuniendo su fae y dirigiéndola con una mirada hacia la moneda. Vamos, ordenó, aun en silencio. Ahora.
La moneda no hizo más que retorcerse. Quizás no iba a ser capaz de hacer ese tipo de función de brujos después de todo. Tal vez no podría saltar al aire. Tal vez no era tan poderoso como todos pensaban que era…
Pero la Agente Austin fue impávida ante su fallo.
—Inténtalo con la piedra.
Lucas se preparó para repetir el proceso. No era optimista, pero desde el comienzo la pequeña piedra comenzó a rodar con torpeza hacia él. De repente voló hacia su palma y se aferró con rapidez. Su cuerpo tembló con la oleada de fae: como adrenalina, pero más salvaje.
Trabajo hecho, intento sacar la piedra, estirándola con la mano izquierda. Glory ahogo una risa. Era como si la piedra hubiese sido pegada ahí.
Se giró hacia la Agente Austin.
—No lo conseguí. ¿Por qué esto no ocurrió con la moneda?
—Porque la moneda estaba hecha por el hombre. Este tipo de funciones de brujos solo funciona en pequeñas cantidades de materiales orgánicos. Así que podrías hacerlo para desvainar o para ramas o un poco de hueso. Pero una piedrecita funciona mejor para nuestros propósitos. Lo que has creado ahí es un imán.
—¿Qué significa eso?
—Algo que contiene la fae, —dijo Glory abruptamente—, pero no se usa para las funciones de brujas.
Su instructor asintió.
—Como sabéis, un objeto que suele cometer funciones de brujas es un amuleto, si ha sido hecho desde cero, o un talismán, si hay algo que ha sido adaptado. Pero esos tipos de cosas son herramientas; un imán es simplemente un receptáculo. Para convocar a esa piedra, tienes que “cargarlo” con tu Séptimo Sentido.
Lucas estaba más interesado en el hecho de que la piedrecita todavía estaba pegada contra su palma.
—¿Cómo o quito?
—Invierte la función de bruja, —respondió la Agente Austin.
Él pensó por un momento, después escupió el dorso de su mano izquierda. Lo froto en un movimiento anti horario entorno a la piedrecita lo cual, con bastante seguridad, lo liberaría.
—¿Simple, verdad? —Dijo Austin—. Pero todavía hay un gran poderoso vínculo que creaste ahí. Al poner tu fae en esa piedra, e invocarla con tu Séptimo Sentido, se convirtió en parte de ti: tu cuerpo, tu alma y tu fae.
—¿Así es como esto funciona el salto al aire? —Pregunto Glory con impaciencia.
—Invoca al piedra de nuevo, —dijo la Agente Austin a Lucas—, y te lo mostrare.
El hizo lo que le fue dicho, y el y Glory siguieron a la instructora fuera de la oficina y dentro del hangar. El espacio donde los aviones habían estado almacenados una vez ahora era un tipo de parque infantil de gran tamaño, llenos con rampas, bloques, paredes y pistas, todas de diferenciados materiales y pesos. Como todas las facilidades de WICA, estaba monitorizada por el CCTV y se conectaba por el sonido. Los ojos y oídos de la Inquisición nunca estaban demasiado lejos.
—Lanza el imán por ahí. —La Agente Austin señaló a uno de los pocos espacios de apartamentos. 
—No puedo. No sin invertir la función de brujo. —La piedra estaba más pegada que lo que una vez estuvo en la palma de Lucas como si hubiese crecido ahí.
—Eso es porque solo estas usando la fuerza física. Hazlo con la fae. Saca la piedra de ti; expúlsala.
Lucas cerró los ojos. Invoco el Séptimo Sentido, sintiéndolo bullir dentro de su cabeza, chispas a través de su sangre y huesos. Sus dedos agarraron la piedra y elevo el brazo. Ve, dijo silenciosamente en su cabeza. Sal.Mientras oscilaba el brazo hacia arriba y de nuevo, la fae se precipito fuera y empujo, más que lanzo, lejos a la piedra. Se lanzó hacia adelante con fuerza sobrenatural.
Lucas se permitió relajarse. Pero en el momento que hizo eso, también fue lanzado hacia adelante, inexorablemente  tirado adelante donde la piedra había caído. No fue un movimiento dignificado. Tropezó y sacudió, el brazo derecho salió hacia adelante, y antes de que con tranquilidad supiese lo que había ocurrido, estaba arrodillándose en el suelo de cemento, la palma presiono en el imán. Glory se rio con disimulo.
—Ok, aquí es como funciona, —dijo la Agente Austin—. Cargaste la piedra con fae para invocarla, y se pegó con rapidez porque ante la menor cantidad de fae en la piedra fue atraída por la más fuerte fae en ti. La balanza de la fae fue entonces invertida cuando la usaste para lanzar la piedra. Y por eso fuiste inmediatamente arrojado al imán con la misma fuerza que originalmente fue sacada de ti.
—Guay, —dijo Glory.
Lucas no dijo nada. Estaba sintiéndose un poco inseguro.
La Agente Austin saco otra piedra del bolsillo, e invoco hacia ella.
Caminando hacia adelante, lanzo el imán a lo alto de uno de los independientes ladrillos de pared, alrededor de dos metros de alto. Unos pocos segundos después, alzarse tras él. El movimiento fue exagerado además de agradable, un cercano salto vertical. En el parpadeo de un ojo, estuvo flexionada en lo alto de la pared. 
—¿Puedo tener una ida? —Pregunto Glory ansiosamente.
—Eso es para lo que estamos aquí. —El imán cayó al suelo, y la Agente Austin se abalanzo tras el—. Sin embargo, lo tomaremos con calma. Puedes comenzar en esa rampa baja de ahí.
Pasaron el resto del día practicando. Como Lucas había descubierto, la fuerza de la fae le permitió atraer el imán que no era de demasiado valor al suelo. La auténtica ventaja estaba en escalar las alturas y cruzar el espacio. Sin embargo un saltador de aire solo podía ir tan lejos y alto como él o ella pudiesen arrojar el imán, la fuerza y dirección de ese lanzamiento podía ser realzado por la visualización, usando la visión de mente para guiar a la piedra hasta un apto lugar de aterrizaje. Una vez ahí, permanecería fijo a cualquier superficie en la que hubiese caído, hasta que el lanzador reconectase con él.
Había demasiado que coordinar. Particularmente Lucas luchaba con la transición de las carreras de gravedad restringidas, escalando y arrojando los extravagantes salto e incitantes zambullidas al imán. Su estómago se sacudió sin placer en el momento que sintió el tiro de la fae, incluso a pesar de que el incremento de la ingravidez termino casi tan pronto como había comenzado. Como resultado, mientras Glory se lanzaba al espacio con temerancia facilidad, los saltos de Lucas siempre eran más cautelosos, sus aterrizajes más torpes.
Cuando Lucas observe el sol ponerse sobre Londres, entendió la reluctancia de Glory para volver a la gravedad. Hasta aquí, era posible imaginar un mundo libre de vigilancia. Hasta aquí, siempre había una ruta de escape.
—Vamos, —dijo con brusquedad, porque sabía que eso era una ilusión—. Es momento de regresar. Hay un escape de fuego por ahí que podemos usar. —Comenzó a desabrocharse la chaqueta azul, y se preparó para ser una ciudadana normal de nuevo.
Glory aún estaba mirando al horizonte. El grisáceo amanecer estaba dando una forma de mañana de verano hermosa. 
—No hay nada que quiera hacer para regresar. Solo un montón de procedimientos y protocolos y lata, lata, lata.
—También lo encuentro frustrante…
—No es lo mismo para ti, —corto Glory con impaciencia—. Esa pandilla en WICA no me gusta, tampoco confían en mí. Solo estoy en algún estúpido aquelarre de furcias para ellos.
Lucas no sabía que decir a eso. Los oficiales de WICA estaban entrenados para quedarse al fondo. Se movieron con rapidez por los silenciosos corredores; sus funciones de brujos eran silenciosos y precisos, y desprovistos de florecimiento. Fuera lo que fuera Glory era todo fanfarronería y descaro, con su malhumorada boca grande e intermitentes ojos oscuros, su encuentro de dorados aros e imprácticos tacones… la prostituta de un gánster, él había escuchado a uno de los agentes senior decir a un colegial.
Toco la fina raya gris en su pelo que la función de bruja le había puesto y nada lo sacaría. Era algo que solo él hacía cuando estaba incomodo, o distraído.
—No solían usarlo para trabajar con personas como nosotros, —dijo—. Quiero decir, somos muchos jóvenes, desde un principio. Y no fuimos reclutados por la ruta convencional.
—No tenemos nada que probar. Si no fuera por nosotros, Jack Rawdon estaría tostado en cenizas en la Corte de Quema, y ni siquiera habríaWICA. Por lo que ahora te estoy diciendo que no voy a sentarme y tomar su porquería para nada.
—¿A qué te refieres?
—Me refiero a que solo me voy a quedar con esta travesura porque es mi mejor oportunidad para rastrear a mi madre. No puedo confiar al aquelarre eso. Y WICA tiene los recursos. Si me quedo con ellos, tal vez pueda incluso hacer las cosas legitimas.
Edie, la madre de Glory había desaparecido cuando Glory tenía tres años. Se sospechaba que había sido asesinada por su primo, Charlie Morgan. Él y sus hermanos habían transformado el Aquelarre Wednesday en la más grande y más brutal organización criminal de Gran Bretaña. Porque Edie era una rival poderosa y una bruja, Glory creía que Charlie había se sintió suficientemente traicionada por ella para tener que matarla.
Pero entonces Lucas había destrozado los archivos secretos de la Inquisición, y leyó que Edie starling había estado viva hace cinco años. Más que eso, había sido presa de la Inquisición. Hasta que había sido reportada como “desaparecida en acciones,” había estado trabajando en algo llamado Operación Cisne. Uno de los oficiales en su cargo fue Ashton Stearne, el padre de Lucas.
Lucas le había dicho a Glory que su madre aún podría estar viva, y que estaba en la Base de Datos de Tipos de Brujas Nacionales. Pero eso fue todo lo que le había dicho. No había revelado la involucración de Ahston, diciéndole que necesitaba lograr centrarse en los hechos de frente y que estaba esperando al momento adecuado para preguntarle a su padre. Incluso hoy no era la primera vez que ella había sacado el tema, y no era nada sino determinada.
Con un suspiro, Glory miro a la piedra en su mano, y después a los abarrotados tejados.

—Ella está ahí fuera, en algún lugar, —dijo con suavidad—. Esperando que la encuentre. Si corro lo bastante rápido, salto lo suficiente alto… —Se giró hacia Lucas—. Me ayudaras, ¿verdad?

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