jueves, 30 de enero de 2014

Adelanto Want (Want #1)

Capítulo 1
 
Traducido por katiliz94
Si quieres vampiros y hombres lobo, hadas, ángeles caídos y zombis, no los encontraras aquí. Conozco a un auténtico monstruo vivo. Me dreno la vida y derrumbo mi piel con palabras y uñas que se hundieron profundamente más de lo que las garras jamás pudieron. No soy su única víctima, solo su favorita.
Aunque las finas paredes de nuestra antigua casa no podían absorber la caída financiera de una delicada reliquia familiar cuando ella apunto a la cabeza de Papa para su última transgresión. A mis egoístas seis años solía mirar alrededor de las esquinas y a lo largo de los escalones donde el monstruo peleaba con Papa. La noche que la vi golpearle supe que pronto sería mi turno. Tenía razón, y se volvió peor durante los últimos once años, especialmente desde que mi hermano R.J. se fue a la universidad.
Esta noche estoy estudiando para los finales. Nuestro aire acondicionado resopla en el calor de la tarde, y gotas de sudor caen en mi libro de historia. Hay un golpe en la puerta de mi dormitorio, pero Papa no espera una respuesta antes de abrirla. Estoy contenta de que finalmente llegue a casa desde el trabajo, pero es extraño que este en mi cuarto con una mirada congestionada.
—Juli, es el Señor Cline. —Paro de respirar—. Está en el hospital.
Voy a volverme loca.
—¿Y?
—Tiene una apoplejía. La mitad de su cuerpo está paralizado, pero los doctores creen que podría ser solo temporal. Intenta no preocuparte.
—Intenta no ponerte nerviosa. Bien. —Mi mentor de piano y soporte del abuelo podría ser un vegetal, pero no debería ponerme nerviosa.
—Ya ha preguntado por ti. Su hermano dijo que deberías intentar visitarle mañana después de las clases.
Retengo las lágrimas y asiento.
Pienso en el Señor Cline durante todas las clases al día siguiente. Si lo pierdo, es una de las pocas personas que conoce a mi autentico yo. Si lo pierdo, mis oportunidades de entrar en la escuela de música quiero derretirme como el chicle en el sol. Saco el coche tan pronto como la última campana suena y conduzco como una maniática para ir al hospital antes de que las horas de visitas terminen.
El ascensor huele a cebollas y lejía. Su apretada habitación no es mucho mejor.
—Señor Cline, si no quiere darme más clases, todo lo que tiene que hacer es decirlo. Hey, mire eso. Aun es capaz de rodar los ojos. ¡Le dejarán salir de aquí en poco tiempo!
Me recompensa con una sonrisa dispareja. 
—¿Querida, podrías estar… me das agua, por favor?
—Nada más me encantaría.
Me levanto para coger el vaso de plástico y la jarra de agua. Ojala pudiese hacer más por él, pero este insignificante gesto tendrá que ser suficiente.
—Aquí está.
La mitad de su rostro decae, pero aun es la imagen del caballero del Sureste. Cables y tubos cuelgan de una vara de metal, y su cara está más blanca que las sabanas institucionales excesivamente blancas. Aun así, está sentándose e intentando hablar como si nada estuviese mal.
—Juli… querida, —comienza—. Soy bastante hombre para admitir que no sé qué más hacer contigo. Soy tu estudiante. Estoy muy seguro de que las enfermeras no nos permitirán arrastrar un piano hasta esta diminuta habitación, así que…
Aquí viene,  la parte que he estado temiendo, la parte donde me dice que soy mi propia dueña. En su lugar me habla de su nieto, el prodigio del piano —y prodigo— que se precipitó en lo versátil el último mes.
—Te lo prometo, Isaac es un joven increíble. Tranquilo, y está pasando por una mala racha… pero es un profesor efectivo y un músico brillante.
—Si es alguien como usted, entonces por supuesto que es brillante. —A pesar de que nunca se ajustará a su talla.
—Solo se amable y no le provoques con facilidad. Es tu mejor opción para entrar en el Conservatorio de Nueva Inglaterra.
Pongo las manos en las caderas.
—Ahora, ¿qué te hace pensar que le voy a provocar? Guardo todas mis mejores líneas para ti.
—Isaac se graduó en el Conservatorio el año pasado. En el grado de maestro de representación de piano. Ese es tu deseo de corazón, así que… es perfecto. Llevará tiempo preparar tu grabación y audición.
Ante la mención de esos eventos, solo puedo asentir, porque si abro la boca, mi ansiedad y tristeza saldrá y se derramara por todo el suelo. Quiero gritar, ¡Ahora es cuando más te necesito! ¡No te permitiré abandonarme!Pero no era justo para él y no cambiaría nada.
Me muevo para marcharme y besarle en la frente. Siempre ha sido un hombre diminuto, pero cuando mis labios tocan su frágil piel, tengo miedo que se encogerá y desaparecerá en la cama para siempre.
 
 
Los finales terminan. Ahora me enfrento a la tarea de sobrevivir al verano en casa con Mama. Gracias a dios R.J. esta en casa durante el verano. Acaba de terminar su primer año de universidad, donde básicamente calienta los bancos. También declara estar trabajando hacia una carrera de derecho, pero eso está por ser visto. Estoy contenta de tenerlo en casa. Me gusta el antiguo “dos contra uno.”
—El pelirrojo desaparece con rapidez, —dice Mama. Es la tercera vez esta semana. Al principio, respondí con una broma sobre sus raíces grises. Cogió un puñado de mis rizos y me arrastro al cuarto de baño para ver el espejo.
Automáticamente toco el punto sensible.
—¿Has pensado en lo que dijiste? Podrías ponerle un enjuague para bajar el tono.
—Pero tengo muchos para complementarlos.
Los tres —Papa está de nuevo en el trabajo— nos sentamos en la mesa de cenar donde fingimos ser una familia.
—No te engañes. Simplemente están viéndose bien en tu rostro. Sinceramente no sé de donde procedes, Julianne Casquette. Tu padre debe haber tenido algún Amazonas en su árbol familiar.
—Me gusta más Eslavos. —R.J. se ríe en voz baja. Le lanzo unas coles de Bruselas. Éste le golpea en la frente. 
Mama deja las gafas en la mesa.
—¿Podrías intentar actuar como una señorita? ¿Es eso pedir demasiado?
—Aw, Mama solo estamos jugando. Juli sabe actuar como una señorita. No puede evitarlo si la convierto en escurridiza. 
R.J. me sonríe, pero sé que Mama añade esto a mi lista de transgresiones.
Me excuso de la mesa y llevo los platos al fregadero. Miro fuera de la ventana y al otro lado de la hierba, a través del patio, es donde quiero estar. Mi estudio de piano me llama como nada más en la verde tierra de Dios. Mañana, abriré la puerta a un completo extraño que ahora tiene todo mi futuro en sus manos.
 
 
 
—¡Juli! Hay un hombre golpeando la puerta del estudio. ¿Sabes algo sobre eso?
Salto por las escaleras para ver a través de las cortinas de la cocina y hacia el patio. Mi estudio se encuentra a unos pocos metros de distancia. Solía ser una cochera, pero el abuelo lo convirtió en un garaje para cuatro coches en el año 1950. La mitad aun es un garaje. La otra mitad es mi refugio.
R.J. y yo permanecemos mejilla a mejilla con las narices presionadas contra la ventana como los niños pequeños.
—Mira las armas que lleva. Jesús, ¿Mama contrato a un entrenador personal o algo así? —Alejándome de la ventana, aparto mi pelo rizado de la cara y saco a Belle sobre mi cabeza para darle palmadas. Ella acaricia mi mano con el hocico y mordisquea a Beaux cuanto intenta captar mi atención. 
—No, ese deber ser el nuevo del Señor Cline, Isaac Laroche. Está ayudándome con las cosas de la audición. Se suponía que no estaría aquí hasta dentro de quince minutos, pero imagino que esta con la hora de Norteamérica.
Al exterior, el infernal calor de la mañana presiona mientras abro la puerta trasera y capto mi buena impresión sobre el Señor Laroche. De alto no es lo que esperaba. No es un infantil, como R.J. la persona frente a mi es definitivamente un hombre, con pelo castaño, ojos del color de las hortensias azules de Mama, y un físico como el de un chico de granja —alto y consistente.
Después de que le hecho un vistazo, me muevo de manera desenfadada por el patio hacia el estudio con la cabeza levantada, una falsa sonrisa y la mano derecha extendida. Si Mama me ha enseñado algo, es que la apariencia lo es todo. Asumo que ha de ser una versión, más joven del Señor Cline, así que estoy sorprendida cuando se inclina para tomar mi mano extendida. A un metro y setenta y dos centímetros de alto, soy muy alta para una chica, pero tengo que estirar el cuello para encontrar sus ojos. Algo en la monotonía que veo en ellos me hace sentir pequeña. 
—Encantado de conocerte al final, Julianne. —Tiemblo ante su perfecta pronunciación en francés. No muchas personas dan a mi nombre una delicada JMi tío me ha contado mucho sobre ti. Mayormente lo bueno.
Me sonrojo.
—Gracias, señor. El Señor Cline no siempre aprecia mí…
—Querida, no me llames señor.
—No quería decir…
—Isaac. Llámame Isaac. —Me interrumpe por segunda vez—. Mis otros estudiantes lo hacen.
Su boca se estiro en las esquinas como si estuviera intentando sonreír, pero parece doloroso, como si prefiriera estar en algún otro lugar en el mundo. No tiene sentido llevarlo a lo personal, pero lo hago. Estoy ansiosa por superarle, así que muestro mi mejor sonrisa y abro mis bonitos y grandes ojos, de la forma que he visto a Mama hacer al cartero, al conductor del UPS, el chico del supermercado…
—Entonces, ¿por dónde empezamos?
—Por el principio. El tío Robert me ha dicho que eres avanzada, pero primero quiero escucharte tocar. Captar una idea de tu fuerza y debilidad.
Echo un vistazo por encima de mi hombro. R.J. presiona la boca en la ventana e infla las mejillas. Rio disimuladamente y después guio al Señor Laroche —Isaac— al estudio y le doy un gran tour por mi espacio secreto. Se acerca a la gruesa abundante alfombra y a la acústica tela de las paredes. Media hora después, he hecho el primer movimiento de Fantasía Errante de Schubert. Conozco la pieza en mi sueño así que estoy segura de que esta impresionado. En lugar de eso, sus cejas están fruncidas.
—¿Hice algo mal?
—No, nada. Eres muy Buena. Estoy seguro de que ya sabes eso. —Golpea un lápiz contra su labio inferior y se inclina sobre el sofá biplaza—. Pero tenemos algunas cosas en las que trabajar.
Hablamos de las piezas que tengo en mente para la audición —si llego a una.
—El Conservatorio te hace saltar a través de unos aros. Para el grado que quieres, enviaras una grabación de preselección. Si les gusta lo que escuchan, conseguirás una audición y una entrevista en Boston, en Febrero. —Ya sé la mayor parte de eso, pero tengo la esperanza de que hablar le quitara esa profunda mirada fría.
Antes de que él pueda idear, la puerta de atrás suena, después la puerta del garaje. Solo una diminuta pared separa el estudio del garaje, así que no hay forma de que podamos continuar la conversación. 
—Esa maldita será mi muerte. No sabría nada bueno si se mordiera ese huesudo trasero. 
Las cejas de Isaac se elevan ante el colorido lenguaje de Mama, pero antes de que me muera de vergüenza, su SUV vuelve a la vida. Sale a la entrada, enviando piedrecitas que golpean contra las ventanas bajas. Convoco todas mis dotes interpretativas para sonreír como si todo estuviese bien. Isaac bufa y retoma desde donde lo dejo.
De cualquier manera, si eso va bien, recibirás una carta entorno a un mes. En esos días podrían hacértelo saber por un email. No es seguro.

—Eso suena realmente bien, —le digo—. Y solo quiero que sepas que voy a trabajar con fuerza. No hay nada que me evitará entrar en el NEC.

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